Y vencerá a las injusticias establecidas en el orden político.
La tiranía escolar*
Pero quiero señalar una forma de persecución por lo general poco tenida en cuenta, por revestirse de formas particularmente secretas e insidiosas, y que, sin embargo, tiene graves y devastadoras consecuencias sobre la identidad del pueblo de Dios. Me refiero a la dictadura escolar que practican las democracias, uno diría que con buena conciencia y sin percibir su olor a tiranía. Dictadura escolar a la que se ve sometido el pueblo católico en la mayoría de los países.
Si hay un sector de servicios que no se privatiza en ninguno de los feudos del actual orden mundial, es el de la educación. Al respecto, los estados siguen imponiendo sus programas en las disciplinas humanas: historia, filosofía. La tendencia es también a abolir esas disciplinas. ¿Qué consecuencias tiene esta política escolar para la identidad y la autoconciencia católica?
Sus consecuencias
Como consecuencia de esta tiranía docente, el pueblo católico se ve impedido de transmitir de una generación a otra, en el ámbito escolar, sus tradiciones doctrinales e históricas, las gestas de sus mayores, la historia de su pueblo. Esta situación, sostenida a lo largo de más de un siglo, ha ido produciendo una pérdida importante y extendida de la memoria y de la identidad colectiva, un debilitamiento del sentido de pertenencia. El conocimiento de la propia historia, de la figura y doctrina de los Santos Padres, de los Santos, y ¿por qué no? también de sus pecadores, se va convirtiendo cada vez más en el privilegio de unos pocos que van siendo cada vez menos, incluso entre los clérigos y religiosos. La ignorancia católica acerca de sí mismos es pavorosa.
La Cruzada antitea
El régimen marxista instalado en Rusia, es decir en la URSS, no fue un mero hecho político. Tiene un sentido espiritual. Es una cruzada antitea moderna. Es un intento demoníaco de abolición de la fe cristiana que se programa para imponerse en el mundo entero por todos los medios, primero políticos. Más tarde, con el desarrollo de la psicología de la propaganda política, por medio psicopolíticos. Y por fin, con el afinamiento de una estrategia cultural reclamada por Gramsci, también por medios culturales.
Por eso, la referencia, en Fátima, a la conversión de Rusia si ésta le es consagrada al Corazón de María por el Papa y todos los obispos, es decir por los representantes jerárquicos de todo el pueblo de Dios perseguido, so pena de que sus errores se difundan y sobrevengan terribles guerras y persecuciones sangrientas, es también un hecho espiritual de lucha. Es una cruzada mariana. Nuestra Señora misma reconoce el carácter de guerra espiritual que reviste este enfrentamiento con los poderes demoníacos, cuando afirma: "Finalmente, mi Corazón Inmaculado triunfará y habrá un tiempo de paz".
El Corazón y las Espinas
Ante la acedia organizada ideológica, política y culturalmente, la Caridad de Dios responde a su modo. El simbolismo del Corazón cercado de espinas visibiliza el carácter peculiar de este enfrentamiento entre el Espíritu Santo de Caridad, que trae gozo y paz, y la acedia, que desertifica a la humanidad y la convierte en una civilización de la muerte.
¿Qué puede oponer al empuje del cerco de espinas el corazón desnudo de la caridad? ¿Ese corazón sin corazas ni defensas de Dios? ¿Qué puede oponer a la ofensa de los pecadores? Fácil le sería al fuego quemar las espinas. Pero el fuego de la caridad, el de la zarza ardiendo no es un fuego devorador de los pecadores. Al cerco de las espinas, el fuego de la Caridad que inflama al Corazón Inmaculado sólo opone Caridad. El amor de los niños. La capacidad de sacrificio de Jacinta y Francisco, por compasión con los pecadores que se pierden y se van al infierno, y por compasión con el corazón entristecido de Jesús. La Caridad cercada de espinas triunfa en estos niños dándoles la disposición para sufrirlo todo por amor a Dios y a los hombres que se pierden: las acusaciones de mentirosa por parte de su madre y hermanas que padeció la hasta entonces mimada y mimosa Lucía; el acoso y la sospecha pública de ser una niña embustera; los interminables interrogatorios que alimentaba la sospecha rebuscando alguna contradicción delatora; la burla y la risa sarcástica hasta de autorizados sacerdotes, prestigiosos pero incrédulos; las durezas del párroco, celoso de su autoridad; las amenazas de muerte por parte de autoridades civiles y de soldados; interrogatorios con promesa de ejecución y con ficción de haber ejecutado ya a los cómplices por negarse a revelar sus secretos; torturas morales infligidas a niños menores de edad por autoridades civiles y militares por hechos que no eran delito: "Lo que habéis hecho a uno de estos hermanitos míos más pequeños, a mí me lo habéis hecho".
Los niños quedaron inflamados de caridad. De amor a Dios. De compasión por los pecadores. De amor que sufre, sacrifica, no juzga y perdona, no toma nada a mal. Ellos reflejan el amor de Jesús y de María por la salvación de todos los hombres.
Contra la acedia organizada en forma de gobierno y planes quinquenales, en forma de proyecto antiteo que se proponía abolir la fe y arrancarla del corazón de los pueblos cristianos, los Corazones de Jesús y de María, inflamados en el fuego de la Caridad, sitiados por las espinas de la acedia, suscitan la insurrección de los pequeños, de los humildes, pero fuertes y grandes por la caridad y por la sabiduría de la cruz, que los empuja al sacrificio y a la paciencia por amor a los demás.
Fátima no es, pues, solamente un acontecimiento de devoción puramente privada e intimista. Es una especie de jaque mate divino, dado en el tablero de la historia, a las insidias de la acedia de los príncipes de este mundo contra el Señor y su Ungido (Salmo II).
Fátima es una respuesta divina en la que, imitando a Dios, los suyos podemos aprender cómo se ha de responder a la Acedia histórica, militante y organizada, la acedia programática del Príncipe de este mundo y de las Tinieblas, la de sus agentes y sus colaboradores conscientes , y la de las multitudes de los que "no saben lo que hacen".
Vigencia de Fátima
Fátima no ha perdido su vigencia con la caída de la Unión Soviética y la crisis del comunismo real. Más aún, parece que habiéndose reventado el absceso del antiteísmo soviético, se hubiese difundido más la infección del antiteísmo o del indiferentismo práctico, hasta el punto de afectar el tejido del pueblo católico.
El Mensaje de Fátima sigue siendo actual y su pastoral , centrada en las virtudes teologales y principalmente en la caridad, parece constituir lo que el Papa Todo suyo Juan Pablo II, nos propone y recomienda.
La resistencia al Espíritu, como la Serpiente, cambia de piel, pero sigue siendo la misma. Y al hacerse más solapada y semejante al color de las virtudes cristianas se hace tanto más insidiosa y peligrosa. El último cambio de piel, parece ser el del Nuevo Orden Mundial. Del que se ha dicho que es "La mayor amenaza que la conciencia cristiana haya enfrentado en la historia".
Dios viene, pues, a dar respuesta a la civilización de la acedia con el movimiento que arranca de Fátima y pone en movimiento a los humildes, a los creyentes, a los pequeños, a los inflamados por la caridad, a los pacientes, a los que se sacrifican por los pecadores, a los que oran como les enseñó a los niños el Ángel de la Paz, en las visiones preparatorias desde 1915: "Dios mío, yo creo, te adoro, espero y te amo. Te pido perdón por todos los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman"... "Dios mío, lleva a todas las almas al cielo..."
Es la oración de la caridad, que no se conforma con el ejercicio de la virtud de religión sólo para sí, sino que desea que todos los hombres se salven. Es el anhelo apostólico diametralmente opuesto al de Marx y Lenin, que desean que los hombres dejan de querer, de adorar, de esperar y de amar a Dios, como quien se sacude un yugo de infelicidad.
En la oración que el Ángel de la Paz le enseña a los niños está el secreto de la Paz Mundial.
Horacio Bojorge
*En conjunto es la tiranía hacia los indefensos, a los sencillos, a los párvulos en general. Es la tiranía que fructifica en el abominable crimen del aborto, amparado ya por tantas instituciones, inclusive dentro de la propia Iglesia de Cristo asumiendo posiciones posibilistas y malminoristas en la cuales se da por bueno lo existente, a cambio de no hacer mayores ampliaciones. Una auténtica defección y una auténtica complicidad con la iniquidad y sus agentes.