viernes 29 de febrero de 2008

La verdad no se impone...


Efectivamente, ese es el discuuso más estúpido y cobarde de cuantos se pueden escuchar. La verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la misma verdad. De aquí se coliga que la verdad se propone, no se impone. Hay una mezcla sofista de los conceptos y de las distintas acciones del sujeto que las realiza y del objeto que las recibe, directa o indirectamente. En nuestro caso, y vamos a lo que nos interesa, el decir que la verdad se propone es algo que indirectamente lleva a interpretar que la verdad es una suerte de opinión personal, y como toda opinión personal posible de certeza o de error, pero legítimamente propuesta en una serie de variedades de opiniones y propuestas varias.


Todo ese transfondo, que queda muy bien la frase para calmar los ánimos, lleva inevitablemente al relativismo que tanto se detesta, porque inevitablemente el hombre ha sido creado para la verdad y por lo tanto la ansía y la busca cuando pone en ello su buena voluntad y no su interés personal de quedar por encima de una opinión. La verdad, entonces, no se propone, la verdad se proclama, que es bien distinto, porque en la proclamación de la verdad, objeto, se necesita un sujeto que la dé a conocer y la defienda aun a riesgo de su vida, eso es la proclamación, ante la cual siempre encontraremos la misma oposición:


"Quid est veritas?"

jueves 28 de febrero de 2008

Llamo a la Juventud (...70 años después)



Los quince y los dieciocho,
los dieciocho y los veinte...
Me voy a cumplir los años
al fuego que me requiere,
y si resuena mi hora
antes de los doce meses,
los cumpliré bajo tierra.
Yo trato que de mí queden
una memoria de sol
y un sonido de valiente.


Si cada boca de España,
de su juventud, pusiese
estas palabras, mordiéndolas,
en lo mejor de sus dientes:
si la juventud de España,
de un impulso solo y verde,
alzara su gallardía,
sus músculos extendiese
contra los desenfrenados
que apropiarse España quieren,
sería el mar arrojando
a la arena muda siempre
varios caballos de estiércol
de sus pueblos transparente,
con un brazo inacabable
que perpetua espuma fuerte.


Si el Cid volviera a clavar
aquellos huesos que aún hieren
el polvo y el pensamiento,
aquel cerro de su frente,
aquel trueno de su alma
y aquella espada indeleble,
sin rival, sobre su sombra
de entrelazados laureles:
al mirar lo que de España
los alemanes pretenden,
los italianos procuran,
los moros, los portugueses,
que han grabado en nuestro cielo
constelaciones crueles
de crímenes empapados
en una sangre inocente,
subiera en su airado potro
y en su cólera celeste
a derribar trimotores
como quien derriba mieses.


Bajo una zarpa de lluvia,
y un racimo de relente,
y un ejercito de sol,
campan los cuerpos rebeldes
de los españoles dignos
que al yugo no se somenten,
y la claridad los sigue,
y los robles los refieren.
Entre graves camilleros
hay heridos que se mueren
con el rostro rodeado
de tan diafanos ponientes,
que son auroras sembradas
alrededor de sus sienes.


Parecen plata dormida
y oro en reposo parecen.
Llegaron a las trincheras
y dijeron firmemente:
¡ Aquí echamos raíces
antes que nadie nos eche!
Y la muerte se sintió
orgullosa de tenerles.


Pero en los negros rincones.
en los más negros, se tienden
a llorar por los caídos
madres que les dieron leche,
hermanas que los lavaron,
novias que han sido de nieve
y que se han vuelto de luto
y que se han vuelto de fiebre;
desconcertadas viudas,
desparramadas mujeres,
cartas y fotografías
que los expresan fielmente,
donde los ojos se rompen
de tanto ver y no verles,
de tanta lágrima muda,
de tanta hermosura ausente.


Juventud solar de España:
que pase el tiempo y se quede
con un murmullo de huesos
heroicos en su corriente.


Echa tus huesos al campo,
echa la fuerza que tienes
a las cordilleras foscas
y al olivo del aceite.


Reluce por los collados,
y apaga la mala gente,
y atrévete con el plomo,
y el hombro y la pierna extiende.


Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.


Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.


La juventud siempre empuja
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.


La muerte junto al fusil,
antes que se nos destierre,
antes que se nos escupa,
antes que se nos afrente
y antes que entre las cenizas
que de nuestro pueblo queden,
arrastrados sin remedio
gritemos amargamente:


¡ Ay España de mi vida,
ay España de mi muerte!


Miguel Hernández

miércoles 27 de febrero de 2008

El Foso Santa Elena


El Foso Santa Elena, en el Castillo de Montjuic de Barcelona, ha sido objeto de la profanación gubernamental. La noticia del viperino "El Periódico" no puede dejar a nadie indifernete, ni en el fondo ni en la forma. Hincapié hacemos de alguna frase entresacada como esta:


"Solo ha quedado --de momento-- la cruz y la capilla de piedra..."


Ellos lo saben, saben contra quien luchan, contra la Cruz que ha quedado de momento, pero que tiene los momentos contados. Mientras, seguimos requiriendo a Dios que deje Su silencio cuando somos nosotros los requeridos a hablar.


Esta es la noticia al completo, vomitiva repetimos en todos sus aspectos:


ALBERT OLLÉS

BARCELONA


La última águila franquista que seguía visible en el castillo de Montjuïc ya es historia. En un gesto enmarcado dentro de la progresiva recuperación municipal del fortín, y en cumplimiento de la ley de la memoria histórica aprobada por el Congreso el 31 de octubre del pasado año, el Ministerio de Defensa ha retirado los símbolos franquistas que quedaban en el recinto, ubicados en el foso de Santa Elena. Un último paso antes de acometer el traslado del museo militar, previsto en la restitución plena y definitiva del castillo a la ciudad que el Gobierno central hizo efectiva el 30 de abril del 2007.El escudo de hierro donde estaba el águila contenía, como es tradicional, un yugo y unas flechas y formaba parte de un conjunto en memoria de los "caídos por la patria", en forma de sagrario al aire libre. Este incluía una inscripción y un crucifijo con reminiscencias franquistas, y una enseña requeté, que han sido arrancados junto al escudo.

ESCULTURA ALEGÓRICA


Solo ha quedado --de momento-- la cruz y la capilla de piedra (sin lema alguno), una escultura alegórica de una mujer recostada sobre el suelo, tres mástiles sin bandera y un arco con la frase "honor a todos los que dieron su vida por España". Una frase que, pese a recordar la retórica falangista, permite una interpretación más abierta --siempre en clave militar-- en referencia a todos los fallecidos en la guerra civil.De forma paralela a estas acciones simbólicas, el ayuntamiento sigue impulsando los diferentes proyectos que cambiarán la fisonomía arquitectónica y de contenidos del castillo. La última novedad al respecto es el encargo a Jordi Capdevila, un reconocido especialista en la gestión de conflictos y crisis internacionales, del diseño de los programas que ofrecerá el centro por la paz.Capdevila ha elaborado ya un primera propuesta genérica, dividida en dos ejes temáticos. El primero, según explicó a este diario, girará sobre la "construcción de la paz" en aquellos países que han sufrido un conflicto o están en riesgo de ello. El segundo se dedicará a fomentar la educación en la cultura de la paz, como instrumento de prevención en cualquier parte del planeta.Basándose en esos dos ejes, Capdevila propone cuatro grandes pilares de actuación: la difusión y la sensibilización, un centro especializado en formación, la investigación aplicada, con el estudio de casos concretos, de la gestión de conflictos y la presencia en el espacio de Montjuïc de otras entidades internacionales que trabajan en el mismo campo.En este último punto es donde se materializaría el ofrecimiento del alcalde, Jordi Hereu, al Gobierno, de vincular el centro por la paz con la Alianza de las Civilizaciones que impulsan Zapatero y la ONU.


PRIMEROS CONTACTOS


Una proposición que, según fuentes municipales, ha sido bien acogida por el Ejecutivo central, con el que ya se han mantenido los primeros contactos para concretar el proyecto. "El objetivo es crear en el castillo un centro de referencia internacional en el ámbito de la construcción de la paz, una especialidad reciente de la que en España se tiene muy poca experiencia", resume Capdevila.Como ejemplo, una de las ideas que se baraja es la de ofrecer seminarios de 15 días a estudiantes que se estén formando en la materia.


Fuente: "El Periódico de Catalunya" (apto sólo para hijos de puta).

Los límites del silencio de los militares (Mena, Navarro, Piñar)


Lo siguiente no pretende ser más que un resumen de noticias que recientemente han salido de la boca del “Gran Mudo”, que en España también es sordo y ciego, además de padecer una encefalitis aguda y un raquitismo galopante. Más que nada por constatar el extraordinario suceso, cuya periodicidad es similar a la de los eclipses solares.


El pasado martes, día 19, el cesado, pasado a la reserva y pública, ilegal e injustamente arrestado Teniente General Mena presentó su libro “Militares, los límites del silencio”(Edición Personal, Madrid 2008; http://www.edicionpersonal.com/); el hecho tiene lugar pocos meses después de haber pasado a la situación de retirado, por lo que ha perdido el “fuero militar” y recuperando todas sus libertades. Merece la pena el libro: pone a muchos políticos y militares en donde cada uno se merece. Por ejemplo, como sus amigos y compañeros, los Tenientes Generales del Consejo Superior del Ejército de Tierra, difundieron mensajes de que "su actuación constituía un hecho aislado que causaba un daño irreparable al Ejército como Institución, comparándolo, en ocasiones, con las consecuencias que tuvo para las Fuerzas Armadas el Golpe del 23-F, habiendo supuesto un retroceso para el Ejército difícil de recuperar", y no le dieron la tradicional comida de despedida, pretendiendo enviarle a casa la bandeja que deberían haberle entregado en mano, le hizo llegar al JEME el siguiente mensaje ... "coge la bandeja y unas buenas tijeras; recorta cada una de las firmas y remítesela a sus titulares para que se las metan por donde les quepa". Digo lo anterior lo primero para fijar el grado de sinceridad del autor y el calado de sus afirmaciones.Además de retratar la el perfil de los componentes del Consejo Superior del Ejército, hace unas significativas radiografías del JEMAD y de los cargos militares más próximos al Ministro de Defensa. Todo ello junto con un análisis detalladísimo de la situación militar de aquel momento, el cual, recordemos, era el del anuncio del luego aprobado (y recurrido al Tribunal Constitucional) Estatuto Catalán. Ni que decir tiene que su análisis de la Constitución, en relación con ese tema, es digno de meditación. Su afirmación de que en política de Defensa generalmente hay consenso entre los dos grandes partidos y el análisis de otros detalles (Unidad Militar de Emergencias, nueva Ley de la Carrera Militar), son también dignos de detenido estudio. En el ámbito, más general, de la situación política actual, el autor advierte, sin medias tintas, que cuatro años más con José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno “acabarán por romper España”. También, comentando la monstruosa mentira al Parlamento, en relación a la negación de que había autorizado conversaciones con ETA tras la bomba de la T-4, le hace escribir que "en cualquier país que no tenga una democracia demediada, como la nuestra, una sola mentira del Presidente del Gobierno habría acabado con su carrera política, arrastrando a su propio partido a una nueva travesía en el desierto". Y todo esto, dicho por un vejado militar que, no obstante, no le importaría votar al PSOE si este garantizara la unidad de EspañaEn fin, que no tiene desperdicio este “milagro” de que un mudo hable y lo haga tan claramente.Pero, en esta ocasión, la felicidad de este inusitado acontecimiento se ha visto acompañada otros dos hechos similares. Hoy nos hemos enterado que el General de Brigada de Infantería, en situación de reserva, Blas Piñar Gutiérrez ha sido arrestado preventivamente por el JEME, estando sujeto a un expediente aun no resuelto, por sus críticas a los altos mandos militares. Y ayer, la noticia fue que el Coronel de Infantería Lorenzo Fernández Navarro de los Paños, Comandante Militar de La Coruña y Lugo, está cumpliendo un mes de arresto (“sin perjuicio del servicio”) por las siguientes críticas a la forma y el fondo de Ley de la Memoria Histórica y su aplicación en el ámbito de su competencia"La ley poco o nada tiene que ver con el reconocimiento o ampliación de derechos ... Tampoco pretende reconciliación alguna, sino la supresión de los símbolos de los malos ... La Segunda República no fue otra cosa que un golpe de Estado civil, cualquier vestigio de su legalidad desapareció el 11 de mayo de 1931 ... En el ejercicio de sus funciones y utilizando cuantas posibilidades deje la misma, los Oficiales deben procurar la permanencia de los símbolos que forman parte auténtica de la memoria histórica y son matriz del actual ordenamiento constitucional". Está claro que, en estos tiempos de general cobardía, aun hay militares que saben guardar su propia estimación y honor, cosa que no pasa en otras Instituciones, con dignas y extrañas salvedades (por ejemplo: el Juez FERNANDO FERRÍN, suspendido por el Consejo General del Poder Judicial, porque dictó una sentencia contra una pareja de sodomitas hembras que querían adoptar un niño; el mismo Poder Judicial que bendice el Juicio del 11M, por ejemplo), entre las cuales no se cuentan ningún miembro de la Conferencia Episcopal (que, por ejemplo, pida la derogación del aborto).


(Por Hispánicus)



Director: D. Paco Berrocal

Recordatorio: El Tercio pide ABSTENCIÓN en las próximas elecciones generales, porque el mismo sistema reconoce que la abstención erosiona la democracia y hace vanas las luchas de los que sufrieron por imponer este régimen liberal; es decir, mandamos a hacer puñetas a todos los masones y demás ralea, justificando su bien merecida persecución, prisión y lo que fuera en la "oprobiosa" dictadura del Generalísimo Franco (QEPD).

martes 26 de febrero de 2008

¿Quién ganó el debate?


El debate tuvo un claro ganador: el sistema partitocrático. Y un claro perdedor: el pueblo español. Uno puede entrar en muchas disquisiones, pero al fin y al cabo caundo el del triste gobierno le dice al de la triste oposición que se han conquistado derechos civiles como:1.- El divorcio; 2.- El aborto; 3.- Los derechos entre sodomitas y sodomizantes; y el otro calla, pues, ya no queda sino decir que si en lo básico se está mal, cuanto más en lo consecuente.

El que suscribe lo hace desde una perspectiva propia, y por lo tanto, no es extrapolable a una dirección u opinión de partido. Y es que visto lo visto, hoy no tengo más que meterme en el barro. Y es que ayer vi algo nada despreciable, no por el debate de marras, que maldita la gracia de quedarse dormido con el cuello torcido en un sillón, sino porque de esas amistades y conocidos que uno ve de vez en cuando, y se pregunta ¿sónde estará fulano?, y zas, de repente, ahí te encuentras con fulano, zutano y mengano. En la Barcelona de los finales de los setentas, ochentas enteros y principios de los noventas, es decir, una década más o menos, uno era amigo de todo un espectro de fuerzas de lo más variopinta, nos lo pasábamos bien, tanto en la calle Gerona (esta era la mía, me pilló la mudanza de la calle nación), como la Avenida de José Antonio (de Les Corts Catalanes en la triste actualidad, esta era de la "competencia"), como la Rambla de Cataluña (estos ya estaban desaparecidos), como en Roger de Lauria (aquí se organizaban las mejores cantatas con diferencia); que correspondían a otros tantos partidos y siglas diversas, pero con una misma sintonía a la hora de tener una visión de conjunto. Bueno, a lo que iba, que uno se pregunta ¿y de aquella gente, que será? Porque mira que había gente. Y va y de repente, como he dicho antes, ahí están, en el partido Unión y Progreso Democrático de Rosa Díez. Madre mía, qué penita más grande. ¿Pero, por Dios, cómo se puede acabar así? Claro, que uno sondea y es que eso no es más que la punta del iceberg, porque como en el caso de la introducción, primero se ha acabado con la familia, con uno mismo y al final se agazapa uno debajo de cualquier estridencia.

Y, ya puestos y todavía no repuestos de ver a antiguos militantes de lo que un día fue Fuerza Nueva de la manita con Rosa Díez, el progreso, el partidismo y la democracia; pues me dediqué a sondear todo aquello que me era conocido y ver en que está, cual ha sido la "evolución política" de todo ello. He de decir, antes de nada, que también me he encontrado con buenos amigos de esa época con evoluciones lógicas y razonables, en las que uno mismo está inmerso como el caso del Tradicionalismo. Lo dejo porque siempre hay un número, pequeño, de perseverantes y es bueno que se sepa.

Voy al You Tube, y me encuentro con el "corto" de FE de las JONS. De repente, sin saber cómo, resulta que ya no se dice que los partidos son artificiales, que hay que organizar la representación política según los cuerpos intermedios naturales, como el sindicato, la familia y el municipio, sino que hay que modificar la ley electoral para que los partidos nacionalistas no sean la llave de un gobierno estatal. Se cede en eso, y en cambio se mantienen posiciones inasumibles hoy en día como el intervencionismo estatal en la educación. El principio de subsidiariedad, cimiento de una política de representación natural de los cuerpos intermedios, es incompatible con el intervencionismo estatal en esos cuerpos. Por lo menos los principios innegociables según la nota de la Conferencia Episcopal Española se mantienen, y por lo menos se habla de una política de espectro amplio, si bien refugiada en el "slogan" demagógico. A pesar de los pesares, me parece una opción devaluada pero votable.

Si sigo en el You Tube, me encuentro con la CTC. Siendo el Carlismo una fuente inagotable de doctrina, la cual luego hay que concretizar en lo posible y realizable, me parece a mí que quedarse en los archifamosos "principios innegociables" es ir a veinte por hora con un fórmula 1 en el circuito de Monza. Es bueno utilizar el sistema para darse a conocer, pero hombre, no obsta para proclamar en el nivel de gobierno estatal el tema legitimista, entre otras cosas. También me parece una opción votable, y en el fuero de la Religión de preferencia sobre ninguna otra.

Llegamos a AES. No tengo mucho que decir sobre esta opción, sus posibilidades aumentan en proporción a su congruencia con el discurso liberal, en fondo y en forma. Una cosa es recoger los "principios innegociables", que recogen otras siglas, pero otra bien distinta es autoerigirse en portavoz de la única vía posible para una política católica, cuando el mismo programa de la formación adolece en todos sus puntos del error del liberalismo católico. Las posibilidades de ese liberalismo católico son, nadie negará, mucho mayores en el Pp. No me parece una opción votable, sobre todo porque su argumento de la "posibilidad" es tan demagógico y etéreo como el discurso que lo conforma. Es más, alguien que dice entrar en política, no por la vocación cristiana de la política, sino porque un partido no ha hecho lo que debería hacer, es una corriente de ese partido, en este caso el Pp, pero no una política católica.

Sí, la gente cambia, pero es que todo está cambiando a peor. No sólo me apena, sino que me da rabia ver antiguos militantes de Fuerza Nueva en el Pp, en el Psoe, o en Upd, pero es que con la deriva que han tomado los que dicen seguir en la carrera no me extraña, prefiero, como decía mi amigo Antonio Núñez: para poca salud ninguna.

Esta opinión es eso, una opinión personal.

viernes 22 de febrero de 2008

Empieza la farandula democrática...


...que terminará, si Dios no lo remedia, en la gran fiesta del 9 de marzo. Vamos a analizar lo que se dice al principio, que coincide con lo que se dice al final. La participación. Dicen, los esbirros y senagüillas de este sistema corrupto, que la alta participación favorece a la izquierda y las fuerzas progresistas, y que la abstención favorece a la derecha y a las fuerzas reaccionarias. De ser cierto eso, que en principio pudiera serlo, ya que, el sistema debe favorecerse de la implicación ciudadana y favorecer el desorden cristiano en la sociedad, pues, lo que es bueno para el sistema es malo para todo ordenamiento basado en la ley natural y el orden social cristiano. Las fuerzas conservadoras, abogadas del error, favorecen aun a pesar de sus votantes al fortalecimiento de la Revolución validando el sistema por vía del sufragio y el discurso aguado de sus convicciones, y el sistema, está claro, no puede favorecerlas porque como todo tonto útil es un instrumento de dispersión, pero no de confianza. De ser cierto, pues, parece que el presentarse los partidos marginales, que no siendo conservadores alguno de ellos, caso de los antiliberales, puede el común de los mortales asociarlos a eso que llaman la ultraderecha, no hace sino favorecer al sistema y al auge de las fuerzas revolucionarias bien representadas en la izquierda y sus votantes.


Pero, entonces, ¿no es eso una incongruencia? Es decir, ¿cómo un partido marginal, de escaso eco social, puede alimentar un sistema que incluso pretende combatir? El sistema democrático no deja de ser una concepción mecánica, y como tal, se articula en base a un esquema en paralelo de k sobre n elementos, es decir, que el sistema funciona cuando funcionan algunos de sus elementos no siendo necesario el funcionamiento de todos, sino sólo de unos pocos. Pensemos en un avión de cuatro motores, para que se mantenga en vuelo es necesario que funcione al menos un motor. Cuando aumentamos el número de los motores, hasta los cuatro que tiene disponibles, lo que hacemos es aumentar la fiabilidad del avión, es decir, disminuimos al 100% la posibilidad de que se estrelle por falta de empuje. Así, los partidos minoritarios que no suponen un "corte" para el sistema, aumentan, sin quererlo, la fiabilidad del mismo.


¿Y cuál es el camino de corte? En verdad, se puede romper el sistema con un pequeño camino de corte, por unos elementos de esos k sobre n que hacen que el sistema no funcione. ¿Y cuáles son esos elementos? Son los elementos contrarios a la Revolución, es decir, la Contrarrevolución. Es decir, si seguimos con el ejemplo del avión, el sistema en paralelo del empuje funciona, pero no hay que perder de vista que es más fácil hacerse con los mandos de la cabina que intentar que por casualidad dejen de funcionar los cuatro motores, es decir, es más fácil y constructivo cambiar el rumbo que estrellar el avión. Lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Si en lugar de jugar al gato y al ratón, se apoyara moral y explícitamente a una fuerza política contrarrevolucionaria, y para eso sólo hay que ser valiente en la proclamación de la Ley de Cristo, la "pussillus grex" se dedicaría a tomar la cabina, en lugar de seguir aportando queroseno a los motores. ¿Todo esto para concluir que el pueblo tiene los principios de sus príncipes? Pues, sí, nada nuevo bajo el sol.
Y que nadie nos tilde de inconguentes. Nuestra presencia en las municipales fue presentar el testimonio directo, y en momento adecuado, del camino de corte.

sábado 16 de febrero de 2008

La hora de los imbéciles




La mayoría de los hombres no buscan comprender; les es más fácil seguir a tales personas (los jerarcas conservadores, los políticos de la reacción derechoide, etc) a las que les atribuyen experiencia y sentido político. Y así los revolucionarios conscientes de lo que es la Revolución, explotan una clientela servil que ha renunciado, en su beneficio, a la reflexión y a la búsqueda de la verdad. Clientela a la que a veces se llama "buena gente" y que, con frecuencia, sólo son perezosos intelectuales, imbéciles o "vivos", llevándose la palma a los que por añadidura osan llamarse cristianos.




Hemos llegado a la hora de esos imbéciles, hemos llegado a la hora de la prostitución del hombre, hemos llegado a la época de las elecciones, hemos llegado al sufragio universal, a la mal concebida y peor parida democracia, hemos llegado a la Agonía de Nuestro Señor en el huerto de los olivos, otra vez. Si William Shakespeare lanzó a lo ucrónico aquella pregunta: "¿cuántas veces será apuñalado César en la historia?"; quizás prefiguró las veces que es abandonado y traicionado Jesucristo por los suyos en lo público, cuando no vendido setenta veces siete por treinta monedas de plata con el beso de la blasfemia.




Cuando hay elecciones ocurre frecuentemente que los revolucionarios (llámense Pp, Psoe, separatistas, comunistas, etc.) se baten entre sí en razón de oluciones divergentes, y se tiene tendencia a creer que sus antagonismos son astutamente disimulados con el fin de engañar mejor a sus adversarios. En realidad, a nivel de la Revolución, poco importan las divergencias de opinión entre revolucionarios porque todas esas soluciones tienen el sello revolucionario y quien venza actuará de cualquier manera en sentido revolucionario. Así, no se trata en la etapa electoral de una habilidad táctica presentar a los votantes, no un solo candidato que sería el más puro revolucionario, sino un surtido de candidatos con diversos matices, pero inspirados por la Revolución. Los imbéciles se dejan sorprender, alentados por las ambiguas declaraciones de una Jerarquía engolfada en los mitos del sistema, y creen haber hecho una obra positiva al elegir "al mejor". Pero, en ausencia de candidatos valiosos, el voto que hace elegir "al menos malo" -menor malo cuando no igual- es, de todas maneras, un éxito para la Revolución.




No, no necesita el Maligno emplearse a fondo en esta época, no con tanto imbécil alentado por declaraciones episcopales que insultan la inteligencia humana. Tanto ir a la fuente antropológica se olvidan hasta del mismo hecho de que el hombre está invadido por el ansia de verdad para la cual ha sido creado. El noventa por ciento del "maquiavelismo" revolucionario consiste nada más en sacar provecho de las incoherencias de los "buenos" y en explotar la consecuencia lógica (causa efecto) de sus inconsecuencias. Para no caer en la trampa es suficiente no ir del lado de la Revolución. Falta, pues, tener una candidatura católica en las elecciones, no un "lobby" provida, sino una verdadera fuente de política catolicísima.




Estas elecciones serán un nuevo triunfo revolucionario. Exigimos que se nos ofrezca la posibilidad de utilizar nuestra doctrina hasta sus últimas consecuencias. Sin disolventes, sin transigencias, sin ocultaciones y sin, por supuesto, negaciones. Sólo la sana doctrina es fuente de unidad y de eficacia de acción; sólo la sana doctrina nos dicta que el valor innegociable es el orden cristiano de la sociedad: la Realeza social de Nuestro Señor Jesucristo. No se nos puede tildar, no a nosotros, de dejar un espacio que será ocupado por otros, no, pues, recordamos que estamos en política. Otra cosa bien distinta son las elecciones y nuestra llamada a la abstención, que no hay que confundir con nuestra, llamada a la lucha sin cuartel, que seguimos proclamando a tiempo y a destiempo.
"El loco le llamaban. No importa. Quede claro que no importa"

martes 12 de febrero de 2008

La abstención no es permanecer ocioso


Decía San Pío X que "ante el peligro de la religión o del bien público, a nadie le es lícito permanecer ocioso. Ahora bien, los que se esfuerzan por destruir la religión o la sociedad, ponen miras principalmente en apoderarse, si les fuere dado, de la administración pública y en ser nombrados para los cuerpos legislativos".


Esto lo decía el Santo Padre hace ciento dos años, con ocasión de unos comicios municipales en España. La situación de hoy no es comparable, en primer lugar porque los cuerpos sociales están en manos del Maligno, introducido por la democracia liberal; y en segundo lugar porque los enemigos de la religión no están en el mundo, sino dentro de las mismas piedras vivas del templo de Dios. Hoy por hoy, ante el ineludible deber de presentar la política católica como parte y facción, sólo un partido católico, sin otra mira que la Soberanía social de Jesucristo, puede enfrentarse eficazmente contra el peligro de ser o no ser de la Religión y de la Patria. Así, recuperando las palabras de San Pío X, "dejados a un lado los intereses de partido, trabajen con denuedo por la incoluminidad de la religión y de la patria, procurando con empeño sobre todo, esto; a saber: que tanto las asambleas administrativas como las políticas o del reino vayan aquellos que, consideradas las condiciones de cada elección y las circunstancias de los tiempos y de los lugares, parezca que han de mirar mejor por los intereses de la religión y de la patria en el ejercicio de cargo público."


Por todo ello, mientras no haya un pronunciamiento valiente, recuperando la doctrina de siempre en cuanto a la obligación de instaurar todo en Cristo, por supuesto incluído el orden político y social, la mejor manera de no permanecer ociosos es combatir el sistema que auspicia el apartamiento de Dios de la sociedad, y por ahora, esa manera es la abstención habida cuenta de la falta de posicionamiento doctrinal urgente, claro y sin ningún tipo de ambigüedad por quien ostenta la autoridad y olvida negligentemente su ejercicio. Pasados han ya los años del mal menor, no aplican las viejas fórmulas, el problema es que las instituciones se han abandonado, y ahora estamos o en reconquistarlas, o en darlas por perdidas para siempre. No nos resignamos a lo segundo, he ahí nuestra lucha.

jueves 7 de febrero de 2008

Frente a la inmigración


En España tenemos un problema, y gravísimo, con la inmigración. Entre las ideologías racistas y el buenismo sensiblero de "Cáritas", está la posición política acorde con la doctrina católica. Así, ante el error que dice: "ante la inmigración basta considerar el problema del inmigrante que viene en busca de trabajo para satisfacer su legítima aspiración a un estado de bienestar"; hay que oponer el siguiente dictado: "En la selección de inmigrantes debe tomarse en consideración en primer lugar su creencia y no sólo las conveniencias de orden económico, étnico o político".


Es importante saber en qué medida España, atacada desde dentro por su definición aconfesional, y desde fuera por la entrada masiva de cismáticos (llamados a sí mismos "ortodoxos"), protestantes, mahometanos, budistas, hinduistas, ateos, filomasones (países de Hispanoamérica que no pueden considerarse como católicos habida cuenta de la desaparición de la doctrina por diversas "teologías" en esos países) y otros sectarios; sufre cada vez más una invasión que está destruyendo la esencia misma de la Patria. Entre el enemigo interior, que permite el exterior, y el enemigo exterior España pierde la identidad y los españoles su destino nacional.


La unidad católica de España, a la que renuncian escándalosamente prelados y "cristianos", constituye el más alto valor espiritual, y por lo tanto, el más alto valor patrio. Es obvio que tal unidad católica, requebrajada como ya hemos dicho antes por aquellos mismos que debieran defenderla, se quebranta aún más al abrir las fronteras a corrientes inmigratorias que puedan constituir quistes religiosos tan peligrosos en la esfera política. Tanto, como ya observamos a los sectarios de Mahoma querer abrir brecha en favor del materialismo ateo del Psoe. Estos sectarios, apalancados hace años en la pica en Flandes de la M-30, no tienen derecho ninguno al culto público de su falsa religión. Y eso es un deber político. El que ve en los inmigrantes sólo el tema de aspiración económica peca de laicista y promueve el indiferentismo religioso.


Por otra parte, ese error fue directamente condenado por el Santo Padre Pío IX en el Syllabus, prop. 78, que dice así: "Es, pues, justo que en ciertos países católicos la Ley haya establecido que los inmigrantes puedan ejercer públicamente su culto, sea cual fuere" (D. 1778).


En asunto de inmigración la consideración del factor religioso debe ocupar el primer puesto. Aunque sea de derecho natural de las naciones empobrecidas encaminar emigrantes a los países capaces de recibirlos, no obstante es preciso que ese derecho se ejerza con las cautelas exigidas por el superior derecho de las poblaciones católicas, de fidelidad a la Iglesia. En otras palabras: cuando las circunstancias obligan a países católicos a recibir inmigrantes de países paganos o heréticos, se impone una serie de medidas de por sí complejas (¿quién dijo que era fácil la política?) para que tal inmigración no dañe espiritualmente, como de hecho lo está haciendo, a las poblaciones católicas. Véase en este sentido toda la preocupación de la Santa Sede por la asistencia espiritual a los emigrantes en la Constitución Apostólica "Exsul Familia", de 1 de agosto del 1952 (A.A.S. 44, páginas 649 y ss.). Y cómo vergonzosamente se elude ese deber por las instituciones católicas encargadas del trato con inmigrantes, sean Cáritas o los Franciscanos de El Pardo, que renuncian a toda conversión; por tanto, si las intituciones religiosas no cumplen con su misión, ni el Estado con la suya; España y los españoles renuncian a toda aspiración de supervivencia en el futuro, pudiendo acabar como, en el mejor de los casos, Túnez o Marruecos, arrasados por la furia destructiva de Mahoma y sus secuaces. Que Dios los confunda.

miércoles 6 de febrero de 2008

Presentarse para perder


Ahora que ya se han cerrado las listas electorales para el Congreso y el Senado, y a la vista no de lo que se presenta, sino cómo se presenta, nos reafirmamos en la tesis de la abstención. En primer lugar no nos corresponde a nosotros hablar de otros, eso que lo hagan los analistas, los politólogos o la CEE, que están en su derecho y algunos en su inexcusable deber, y los otros mismos. Nosotros exponemos nuestra posición, la razonamos, y fuera de la Soberanía social de Jesucristo, que no es opinable, todo puede valer a cambio de que la demostración de la valía política no tiene otro refrendo que la eficacia y no la palabrería muerta del intelectual, valga ésta para la especulación filosófica, pero no para la acción.


Así las cosas, lo remarcamos otra vez: abstención. ¿Y por qué abstención? Porque es la manera de despreciar al sistema y a sus instrumentos, y además, debilita la soberanía popular y pone en jaque a las urnas. Tanto es así, que aunque el Tercio Católico de Acción Política se presentara, a nuestros militantes, simpatizantes y amigos les pediríamos para nosotros la misma abstención. Si nos presentamos a las elecciones, no es para ganarlas, sólo el liberal puede ganar unas elecciones liberales, sino para ser el sumidero de las conciencias no formadas, de los débiles, de los indefensos, de los que padecen de ignorancia invencible, a ellos van destinadas nuestras papeletas, porque gracias a ellas no perderán el alma tras las siglas de Satanás, por muy vestido de lagarterana pepera que vaya. Así que nosotros combatimos al sistema hasta en sus paradigmas: Nos presentamos a las elecciones para perderlas. Es preferible perder unos escaños que perder el alma de millones de personas.


En nuestra soberbia humana, susurrada al oído por el infame Maligno, nos creemos que de nosotros depende la consecución de todo fin, y llevados por ese ánimo para ver cumplidos nuestros deseos y razones nos saltamos los deseos y las razones de Dios, que son sus mandamientos. La moral cristiana siempre ha enseñado que morir antes que pecar, y que esa premisa se resolvía en el ejemplo de que si para salvar nuestra vida o la miles de personas hubieramos de mentir, era preferible no hacerlo. Ojo que es fuerte la recomendación. Bueno, pues esto ocurre a diario con miles de subjetivistas católicos que en su afán de verse responsables de algo, cuando no lo son de nada (muchos ni de su propia casa), se erigen en campeones de la soberanía popular, del sufragio universal y de la moral política. ¡Ay! todavía con las ilusión febril de la urna, caja de plástico, contenedor de la incultura, ojalá fueras rota, tal cual epitafio esbozó de tu destino José Antonio Prinmo de Rivera con el firme acento cristiano de "que no se rompieran las urnas, cuando el más noble destino de toda urna es el ser rota".


Hay que ser realistas. El voto católico no va a cambiar nada, y no lo va a cambiar porque no existe el pretendido voto católico, y no existe porque es la propia doctrina católica la que no se presenta tal cual es, tal cual debe creerse, tal cual debe transmitirse, de tal suerte que podemos decir que exite el catolicismo sensitivo, o sociológico, pero no el catolicismo esencial. ¿Cómo podemos influir los católicos en la sociedad cuando el catolisimo no influye en nosotros mismos? En estas fechas, los neopaganos, sacuden el cielo con sus burlas y escarnios de carnaval, y ¿cuántos católicos no verían injusta la prohibición del carnaval? Cuando en un régimen cristiano debiera ser perseguido ese espectáculo bochornoso.


En resumen, si no recomendamos que nos voten ni a nosotros, ¿cómo vamos a recomendar el voto para otros? Por desprecio al sistema: abstención.

martes 5 de febrero de 2008

Nuestra explicación


La nota de la Conferencia Episcopal Española (CEE), la criticamos, porque es nuestro deber, en el sentido de que adolece de los siguientes defectos:


1.- Falta de autoridad. Los Obispos se dirigen en primer lugar a su grey encomendada, y en segundo lugar a todos los hombres de buena voluntad que van a ejercer, o no, su derecho al voto. Y se dirigen con una orientación moral, que por ser tal no puede ser más que preceptiva. Es decir, la opinión de la Iglesia sobre asuntos tan trascendentales de la época moderna no es una opinión más, digna de ser tolerada y respetada, no es una visión de una ética particular, más o menos buena como toda ética; no, es la verdad. Y la verdad es única, objetiva y la entendamos o no, la sepamos explicar o no, le debemos más o menos realce, no por eso deja de ser verdad. Por lo tanto, es un grave error comenzar la nota rebajando la autoridad de la Iglesia en materia de costumbres a una mera opinión. Nadie tiene el derecho de rebajar la autoridad que le ha sido dada por el Fundador, el propio Dios, Jesucristo, menos aún los que son los sucesores de los Apóstoles.


2.- Validación de la mayoría como forma de soberanía y de verdad. El decir que los partidos nacionalistas, siempre que lleven sus asuntos por las vías democráticas, tienen derecho a pedir la disolución y desmembración de España es un atropello a la verdad. Así, si mañana en plebiscito la mayoria del sufragio universal, instrumento de la soberanía popular, decide que España debe desaparecer se deberá entender como algo legítimo. Pues, no. Porque la verdad, que es el cimiento de la predicación de la Iglesia, no es cuestión de mayorías o minorías, sino de entender las cosas tal y como son, y no cmo a cada uno le gustaría que fuesen. Porque, una vez admitida esa "legitimidad", ¿qué impediría en consulta popular decidir sobre la muerte o la vida del propio Dios? Es una estúpidez y es una concesión a la visión torcida y miope del separatismo que tanto daño ha hecho, y sigue haciendo, a la Iglesia, y si no miren las iglesias de Cataluña y Vasconia, desiertas, hechas añicos por su venta los poderes separatistas, que como la hidra han dejado sin savia el árbol fértil de la misión evangelizadora de la Iglesia en esas zonas de España.


3.- Separación de Iglesia y Estado. La nota recoge que "la Iglesia no quiere imponer la moral católica a los gobernantes", y esto es otro error, concatenado con los anteriores pues forman la misma trenza. La Iglesia no impone, sino que enseña, y lo que enseña es que la moral católica la impone Dios y es de obligado cumplimiento para todo hombre, gobernante o no, pero no sólo compete a los individuos esa sumisión, sino a sus relaciones sociales, y siendo la más alta de esas relaciones la política, la cual ordena hacia el bien común las cosas temporales, es del todo imposible que la moral católica no sea de obligado cumplimiento. Renunciar, ocultar o adulterar como se hace en la nota el sentido de la moral política es sustituir la Soberanía social de Jesucristo por la soberanía popular, cosa a la que lleva todo el mensaje de la nota y sobre la que orbita como núcleo. Además de que racionalmente es una estupidez, es ir en contra de lo enseñado por laIglesia en dos mil años de existencia.


4.- Confunde a los sencillos. La nota está en un lenguaje ambiguo, pedante y complicado para el destinatario, que no es otro que los fieles. No se necesitan ardúas disquisiciones, sino que como otrora el Index, decir a las claras qué partidos y qué programas pueden ser votados en conciencia recta. Ese trabajo de desmigar es el que corresponde al Buen Pastor, así las ovejas van seguras por la senda marcada. ¡Qué se haga ya de una vez! Porque aquí parece que la nota va en contra de un partido, el Psoe, y en favor del voto útil y el mal menor a favor de otro, el Pp; cuando ambas sectas masónicas partitocráticas están excluídas "latae sentenciae" por la moral católica.


Esa es nuestra explicación de la crítica a la nota. No obstante, que no se equivoque nadie, nosotros estamos con la Iglesia y la Jerarquía, nuestros pastores, hasta las últimas consecuencias, y las chulerías del charlatán Pepiño White (horse), portavoz masónico del Psoe, y toda la caterva de sectarios anticristianos (cristianos de base, teólogos progres, abades y mitrados sedicentes) tienen en este Tercio una muralla a traspasar antes de que sus amenazas histéricas, cual mariconas locas, lleguen a su destino.

viernes 1 de febrero de 2008

Al Obispo desconocido


El que esto suscribe, pecador lleno de defectos, tan cierto como si los expusiera aquí sirviera para saber cuán buenas personas hay en el mundo pasando por malas y su inversa, dejando claro ese punto, no obstante, ante la nota sobre orientaciones morales de las próximas elecciones gubernamentales a celebrar, D.m., el próximo 9 de marzo del 2008, hecha pública por la oficina de prensa del "Obispo desconocido, ong"; llamada también "Conferencia Episcopal Española"; no tiene por menos que, pública y personalmente decir lo que sigue:

A la Conferencia Espiscopal Española:

Escribo a esa Conferencia Episcopal Española (CEE), no como titular (la CEE) de la autoridad derramada inmediatamente por Cristo Nuestro Señor en los pastores de la grey a ellos encomendados, es decir, a los Obispos; sino como asamblea de Dios sabe qué, para hacer y decir no sé qué, pues las conciencias se diluyen fácilmente en el anonimato de la masa, si bien sea esa escasa cuantitativa, pues la masa es cualidad de un grupo y no cantidad del mismo. Bien, les escribo como SIMPLE FIEL (me gusta llamarme, así, simple y fiel, pues ambas cosas me precio de ser) de la fe católica, apostólica y romana que profeso, quiero vivir y morir como cristiano, y en mi Santa Madre la Iglesia me amparo, y en las llagas de Cristo me acojo.

La nota política, que eso y no otra cosa es, sobre las orientaciones a la hora de emitir el voto para las próximas elecciones generales a Cortes del 9 de marzo del 2008, D.m.,, está en contra del Magisterio de la Iglesia. Está en contra porque obvia y contradice la nota, de manera explícita, implícita y tácitamente documentos del depósito de la fe, y por tanto con la infalibilidad de la Iglesia comprometida, como son Syllabus, Pascendi y Humani Generis. Mire CEE, lo que su personalidad moral sea si es que tiene (me permitirá dudarlo), los simples fieles que luchamos bajos los estandartes del Salvador, sólo tenemos una contienda y refriega: El Reinado Social de Jesucristo, el cual recuerdo a la CEE, VIVE y REINA junto con el Padre Eterno en la unidad del Espíritu Santo. Sí, CEE, Soberanía Social de Nuestro Señor Jesús, en el cual esperamos y al cual rezamos por su pronta venida (lo que se conoce por Parusía), su segunda venida a la tierra, para juzgar a los vivos y a los muertos y cuyo Reino no tendrá fin. CEE, ¡que vocablo! ¿y eso a quién representa? No es la voz del pastor, porque las ovejas conocen su voz y él conoce a sus ovejas. No, lo que representa esa personalidad jurídica de CEE son sólo los intereses bastardos de Satanás, porque el que defiende las banderas del liberalismo, el socialismo, al fin y al cabo el que se enorgullece del grito revolucionario y blasfemo de la "soberanía popular" con ese tirano pelea.

En cambio, aquí seguimos nosotros, sí seguimos. Y no dude la CEE que si algún día se necesitara verter la sangre en defensa de la Iglesia y sus pastores legítimos, los Obispos, y a su cabeza el Santo Padre; allí estaremos. Ahora, como que la CEE no es autoridad y como que manda cosas contrarias a la fe y las costumbres del Magisterio de la Iglesia creido por todos y en todo tiempo, les muestro mi total resistencia pasiva a la obediencia debida, pues antes que obedecer a los hombres es preciso obedecer a Dios. Desde las trincheras de la Soberanía social de Nuestro Señor Jesucristo, con repulsa por la nota de desorientación moral.

Que tenga un buen día, CEE
¡Viva Cristo Rey!
¡Viva España católica!



Francisco Requena Paredes
Simple fiel cristiano y padre de familia

P.D.:Léase el siguiente extracto del utilísimo libro antiliberal "El liberalismo es pecado", nihil obstat de todas las autoridades eclesiales, del P. Félix Sardà y Salvany, en cuanto a la resitencia pasiva de la obediencia debida:

XXVIII.- SI HAY O PUEDE HABER EN LA IGLESIA MINISTROS DE DIOS ATACADOS DEL HORRIBLE CONTAGIO DEL LIBERALISMO.

En gran manera favorece al Liberalismo el hecho, por desgracia harto común y frecuente, de que se encuentren algunos eclesiásticos contagiados de este error. En estos casos la singular teología de ciertas gentes convierte desde luego en argumento de gran peso la opinión o los actos de tal o cual persona eclesiástica. y de eso hemos tenido deplorabilísimas experiencias en todos tiempos los católicos españoles. Conviene, pues, salvando todos los respetos, tocar ahora este punto y preguntar con sinceridad y buena fe: ¿Puede haber también ministros de la Iglesia maleados del Liberalismo?

Sí amigo lector, si puede haber también por desdicha ministros de la Iglesia liberales, y los hay de esta secta fieros, y los hay mansos, y los hay únicamente resabiados. Exactamente como sucede entre los seglares.

No está exento el ministro de Dios de pagar miserable tributo a las humanas flaquezas, y de consiguiente lo ha pagado también repetidas veces el error contra la fe.

¿Y qué tiene esto de particular, cuando no ha habido apenas herejía alguna en la Iglesia de Dios que no haya sido elevada o propagada por algún clérigo? Más aún: es históricamente cierto, que no han dado qué hacer ni han medrado en siglo alguno las herejías que no han empezado por tener clérigos a su devoción.

El clérigo apóstata es el primer factor que busca el diablo para esta su obra de rebelión. Necesita presentarla en algún modo autorizada a los ojos de los incautos, y para eso nada le sirve tanto como el refrendo de algún ministro de la Iglesia. Y como, por desgracia, nunca faltan en ella clérigos corrompidos en sus costumbres, camino el más común de la herejía; o ciegos de soberbia, causa también muy usual de todo error; de ahí que nunca le han faltado a éste apóstoles y fautores eclesiásticos, cualquiera que haya sido la forma con que se ha presentado en la sociedad cristiana.

Judas, que empezó en el propio apostolado a murmurar y a sembrar recelos contra el Salvador, y acabó por venderle a sus enemigos, es el primer tipo del sacerdote apóstata y sembrador de cizaña entre sus hermanos; y Judas, adviértase, fue uno de los doce primeros sacerdotes ordenados por el mismo Redentor.

La secta de los Nicolaítas tomó origen del diácono Nicolás, uno de los siete primeros diáconos ordenados por los Apóstoles para el servicio de la Iglesia, y compañero de San Esteban, protomártir.

Paulo de Samosata, gran heresiarca del siglo III, era obispo de Antioquía.

De los Novacianos, que tanto perturbaron con su cisma a la Iglesia universal, fue padre y autor el presbítero de Roma, Novaciano.

Melecio, obispo de la Tebaida, fue autor y jefe del misma de los Melecianos.

Tertuliano, asimismo sacerdote y elocuente apologista, cae y muere en la herejía de los Montanistas.

Entre los Priscilianistas españoles, que tanto escándalo causaron en nuestra patria en el siglo IV, figuran los nombres de Instancio y Salviano, dos obispos, a quienes desenmascaró y combatió Higinio; fueron condenados en un concilio reunido en Zaragoza.

El principal heresiarca que ha tenido tal vez la Iglesia fue Arrio, autor del Arrianismo, que llegó a arrastrar en pos de sí tantos reinos como el Luteranismo de hoy. Arrio fue un sacerdote de Alejandría, despechado por no haber alcanzado la dignidad episcopal. Y clero arriano lo hubo en esta secta, hasta el punto de que gran parte del mundo no tuvo otros obispos ni sacerdotes durante mucho tiempo.

Nestorio, otro de los famosísimos herejes de los primeros siglos, fue monje, sacerdote, obispo de Constantinopla y gran predicador. De él procedió el Nestorianismo.

Eutiques, autor del Eutiquismo, era presbítero y abad de un monasterio de Constantinopla.

Vigilancio, el hereje tabernero tan donosamente satirizado por San Jerónimo, había sido ordenado sacerdote en Barcelona.

Pelagio, autor del Pelagianismo, que fue objeto de casi todas las polémicas de San Agustín, era monje, adoctrinado en sus errores sobre la gracia por Teodoro, obispo de Mopsuesta.

El gran cisma de los Donatistas llegó a contar gran número de clérigos y obispos.

De éstos dice un moderno historiador (Amat, Hist. de la Iglesia de J. C.): "Todos imitaron luego la altivez de su jefe Donato, y poseídos de una especie de fanatismo de amor propio, no hubo evidencia, ni obsequio, ni amenaza que pudiese apartarlos de su dictamen. Los obispos se creían infalibles e impecables; los particulares en estas ideas se imaginaban seguros siguiendo a sus obispos, aun contra la evidencia".

De los herejes Monotelistas fue padre y doctor Sergio, patriarca de Costantinopla.

De los herejes Adopcianos, Felix, obispo de Urgel.

En la secta Iconoclasta cayeron Constantino, obispo de Natolia; Tomás, obispo de Claudiópolis, y otros Prelados, a los cuales combatió Sari (lerman, patriarca de Constantinopla.

Del gran cisma de Oriente no hay que decir quiénes fueron los autores, pues sabido es lo fueron Focio, patriarca de Constantinopla, y sus obispos sufragáneos.

Berengario, el perverso impugnador de la Sagrada Eucaristía, fue arcediano de la catedral de Angers.

Vicleff, uno de los precursores de Lutero, era párroco de Inglaterra; Juan Huss, su compañero de herejía, era también párroco de Bohemia. Fueron ambos ajusticiados como jefes de los Viclefitas y Husitas.

De Lutero sólo necesitamos recordar que fue monje agustino de Witemberg.

Zuinglio era párroco de Zurich.

De Jansenio, autor del maldito Jansenismo, ¿quién no sabe que era obispo de Iprés?

El cisma anglicano, promovido por la lujuria de Enrique VIII, fue principalmente apoyado por su favorito el arzobispo Crammer.

En la revolución francesa, los más graves escándalos en la iglesia de Dios los dieron los curas y obispos revolucionarios. Horror y espanto causan las apóstasías que afligieron a los buenos en aquellos tristísimos tiempos. La Asamblea francesa presenció con este motivo escenas que puede leer el curioso en Henrion o en cualquier otro historiador .

Lo mismo sucedió después en Italia. Conocidas son las apostasías públicas de Gioberti y fray Pantaleone, de Passaglia, del cardenal Andrea.

En España hubo clérigos en los clubs de la primera época constitucional, clérigos en los incendios de los conventos, clérigos impíos en las Cortes, clérigos en las barricadas, clérigos en los primeros introductores del Protestantismo después de 1869. Obispos jansenistas los hubo en abundancia en el reinado de Carlos III. (Véase sobre esto el tomo III de los Heterodoxos, por Menéndez Pelayo.)

Varios de éstos pidieron, y muchos aplaudieron en sendas pastorales, la inicua expulsión de la Compañía de Jesús. Hoy mismo en varias diócesis españolas son conocidos públicamente algunos clérigos apostatas, y casados inmediatamente, como es lógico y natural.

Conste, pues, que desde Judas hasta el ex-Padre Jacinto la raza de los ministros de la Iglesia traidores a su Jefe y vendidos a la herejía, se sucede sin interrupción. Que al lado y enfrente de la tradición de la verdad, hay también en la sociedad cristiana la tradición del error; en contraste con la sucesión apostólica de los ministros buenos, tiene el infierno la sucesión diabólica de los ministros pervertidos. Lo cual no debe escandalizar a nadie. Recuérdese a propósito de esto la sentencia del Apóstol, que no se olvidó de prevenirnos: Es preciso que haya herejías, para que se manifieste quiénes son entre vosotros los verdaderamente probados.



XXIX.- ¿QUÉ CONDUCTA DEBE OBSERVAR EL BUEN CATÓLICO CON TALES MINISTROS DE DIOS CONTAGIADOS DE LIBERALISMO?

Está bien, dirá alguno al llegar aquí. Todo esto es facilísimo de comprender, y basta haber medianamente hojeado la historia para tenerlo por averiguado. Mas lo delicado y espinoso es exponer cuál debe ser la conducta que con tales ministros de la Iglesia extraviados debe observar el fiel seglar, santamente celoso de la pureza de su fe así como de los legítimos fueros de la autoridad.

Es indispensable establecer aquí varias distinciones y clasificaciones, y responder diferentemente a cada una de ellas.

1.º Puede darse el caso de un ministro de la Iglesia públicamente condenado como liberal por ella. En este caso bastará recordar que deja de ser católico (en cuanto a merecer la consideración de tal) todo fiel, eclesiástico o seglar, a quien la Iglesia separa de su seno, mientras por una verdadera retractación y formal arrepentimiento no sea otra vez admitido a la comunión de los fieles. Cuando así suceda con un ministro de la Iglesia, es lobo el tal; no es pastor, ni siquiera oveja. Evitarle conviene, y sobre todo rogar por el.

2.º Puede darse el caso de un ministro de la Iglesia caído en la herejía, pero sin haber sido aún oficialmente declarado culpable por la referida Iglesia. En este caso es preciso obrar con mayor circunspección. Un ministro de la Iglesia caído en error contra la fe, no puede ser oficialmente desautorizado más que por quien tenga sobre el Jerárquica jurisdicción. Puede, sin embargo, en el terreno de la polémica meramente científica, ser combatido por sus errores y convicto de ellos, dejando siempre la última palabra, o sea el fallo de la polémica, a la autoridad, única infalible, del Maestro universal. Gran regla, estamos por decir única regla en todo, es la práctica constante de la Iglesia de Dios, según aquello de un Santo Padre Quod semper quad ubique, quad ad omnibus. Pues bien. Así se ha procedido siempre en la Iglesia de Dios. Los particulares han visto en un eclesiástico doctrinas opuestas a las que se han enseñado comúnmente únicas sanas. Han dado el grito sobre ellas, se han lanzado a combatirlas en el libro, en el folleto, de viva voz, y han pedido de esta suerte al magisterio infalible de Roma el fallo decisivo. Son los ladridos del perro que advierten al pastor. Apenas hubo herejía alguna en el Catolicismo que no se empezase a confundir y desenmascarar de esta manera.

3.º Puede darse el caso de que el infeliz extraviado sea un ministro de la Iglesia, al cual debamos estar particularmente subordinados. Es preciso entonces proceder todavía con más mesura y mayor discreción. Hay que respetar siempre en él la autoridad de Dios, hasta que la Iglesia lo declare desposeído de allá, Si el error es dudoso, hay que llamar sobre él la atención de sus superiores inmediatos para que le pidan sobre ello clara explicación. Si el error es evidente, no por esto es lícito constituirse en inmediata rebeldía, sino que es preciso contentarse con la resistencia pasiva a aquella autoridad, en lo que aparezca evidentemente en contradicción con las doctrinas reconocidas por sanas en la Iglesia. Guardarle se debe empero todo respeto exterior, obedecerle en lo que no aparezca dañada ni dañosa su enseñanza, resistirle pacífica y respetuosamente en lo que se aparte de la común sentencia católica.

4.º Puede darse el caso (y es el más general) de que el extravío de un ministro de la Iglesia no verse sobre puntos concretos de doctrina católica, sino sobre ciertas apreciaciones de hechos o personas, ligadas más o menos con ella. En este caso aconseja la prudencia cristiana mirar con prevención al tal sacerdote resabiado, preferir a los suyos los consejos de quien no tenga tales resabios recordar a propósito de esto la máxima del Salvador: Un poco de levadura hace fermentar toda la masa." De consiguiente, una prudente desconfianza es aquí la regla de mayor seguridad. Y en esto, como en todo, pedir luz a Dios, consejo a personas dignas e íntegras, procediendo siempre con gran recelo tocante a quien no juegue muy limpio o no hable muy claro sobre los errores de actualidad.

Y he aquí lo único que podemos decir sobre este punto, erizado de infinitas dificultades, y que es imposible resolver en tesis general. No olvidemos una observación que arroja torrentes de luz. Más se conoce al hombre por sus aficiones personales que por sus palabras y por sus libros. Sacerdotes amigo de liberales, mendigo de sus favores y alabanzas, y ordinariamente favorecido con ellas, trae consigo, por lo regular, muy sospechosa recomendación de ortodoxia doctrinal.

Párense nuestros amigos en este fenómeno, y verán cuan segura norma y cuán atinado criterio les da.