
Alguien tiene que darse cuenta de las graves coincidencias en algunas materias. Pase que el clero en su defección de las cosas sobrenaturales se inmiscuya en los asuntos temporales; pase que los laicos conservadores hagan de catequistas pasando por católicos cuando son protestantes; pase que haya que comulgar con ruedas de molino, tortas de maiz, galletas tostadas y que Tarancón, Leopoldo Calvo Bustelo, la Pasionaria y todas las putas trece rosas --que bien muertas estén-- vayan todos de cabeza al estado del paraíso (ese estado coincidente con gatos, perros, árboles, budas y hierbas varias); pero coincidir con Llamazares es ya de juzgado de guardia, no por lo rojo del sujeto, sino por lo gilipollas del mismo. La propuesta de Iu, que como todas empieza diciendo lo bueno que es la familia, se ampara en el derecho de legitimar por bueno lo que en la mente de cada uno así lo sea, excepto, claro, aquellas que digan que son la verdad. Y es que el texto propuesto por los genocidas comunistas admite el respeto al derecho de los padres de tener los hijos que responsablemente traigan al mundo. Ya sabíamos que eso de la paternidad responsable iba a traer cola. Grave error, uno de tantos, de congratulación con el enemigo común ese de la paternidad responsable, pero luego con lamentarse de las consecuencias y decir el "no es esto, no es esto" ya está todo solucionado.


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