jueves 10 de abril de 2008

La Banca gana


Que se avecinan tiempos de crisis, bienvenidos --cuando no introducidos-- son por la Banca. Ahora la Banca, gracias a los intereses por el capital prestado, aumentará sus beneficios de la misma manera escandalosa en que decrecerá la economía familiar. Pero, ¿qué más da? Estamos en libertad, ¿no? Pues, no no lo estamos. La usura, que es el mal de nuestro tiempo, representada por el Capitalismo, atenaza la libertad de los españoles. Porque los pueblos gentiles, si quieren ser libres y grandes, no tienen otra solución que adherirse humildemente a la Iglesia; no tienen otra grandeza en la libertad que la grandeza incomparablede las naciones cristianas de la Edad Media, que forjó los santos y los héroes, que levantó las catedrales, que educó al pueblo en la contemplación de los santos, que le dio el sentido de la belleza en el canto gregoriano y en los frescos del Angélico y del Giotto, que sublimó su inteligencia con la Suma Teológica del doctor Angélico.


Si los pueblos gentiles, repudiando esta grandeza como obscurantista y sombría, quieren ser grandes con la grandeza carnal de Babilonia, podrán serlo, sí, pero como sirvientes del judaísmo. Porque los judíos tienen la superioridad en el dominio de lo carnal.


Y he aquí que la historia nos dice (Werner Sombart hace la comprobación) que la decantada grandeza del capitalismo inglés y norteamericano no es más que una creación judaica. Grandeza carnal incomparable, pero que es el trabajo de millones de cristianos en beneficio de un puñado de judíos.


No nos inventamos nada. La Banca está en manos de quien está, y nuestra cacareada libertad también. Pues nada, señores, pasen, apuesten y sigan, el plástico de su tarjeta, al fin el precio de sus pecados de concupiscencia, los esclaviza y hacen ricos a los que dirigen el cotarro de las finanzas alimentado su impenitente avaricia.