martes 4 de marzo de 2008

Cortina de humo


A pesar de lo soporífero del tema, y de la estupidez del mismo, nos es obligado referirnos al enfrenteamiento chabacano, teatral y dialéctico que nos ofrecieron ayer por la noche dos de los candidatos a hacerse con el poder del gobierno de España, en base a la regalada soberanía cuya titularidad ostenta el desmoralizado pueblo, otrora, español.


Y no es obligado referirnos en una cuestión de extrema importancia. Las demagogias de ambos candidatos no son reseñables, el odio encarnizado de lo que representa el Sr. Zapatero no merece ni la más mínima referencia, pero el Sr. Rajoy dijo dos cosas gravísimas. La primera de ellas es que lo más importante para un gobierno es la economía. Estamos seguros que pronto el Pp formalizará una beca Carlos Marx de economía y se impartirá en alguna universidad "católica". Dijo, que la economía es capital, y en esto no sabemos, dado el ingenio irónico del Sr. Rajoy, si se refería a que era de suma importancia, o que había que regir los términos económicos en base al capital, y en este extremo no sabemos si se refería a la riqueza o al libro de Marx, porque ya no nos sorprende nada. La economía no es de suma importancia. La economía es un medio más que debe ordenarse al fin político que no es otro que el bien común. El instituir la economía como fin en sí mismo conlleva una cosmovisión, que es a la que nos tienen acostumbrados los del Pp, de que la moralidad no forma parte del principio rector de la sociedad. Por eso nada cambia, excepto el IBEX, cunado el Pp se hace con el poder de la legislación contranatura implantada por los sicarios de la Revolución, o sea, el Psoe y secuaces. Es más, es de un cinismo apabullante que el Sr. Rajoy hable de educación cuando la educación pública, allí donde gobierna el Pp, se ha dejado abandonada, por sistema, a las manos del Psoe y las fuerzas revolucionarias.


El segundo tema más escandaloso, si cabe, que el primero, es que el Sr. Rajoy dice que va a quitar el IRPF a las rentas que tengan ingresos por debajo de los 18.000 €. Esto es una inducción desde el poder a la picaresca y el engaño, y además una medida tan demagógica como inapropiada. Qu el Pp siga mirando los ingresos y no la capacidad de ahorro es una losa para las familias, que deben soportar sobre sus hombros la incapacidad de una ideología liberal que destruye los cimientos de la sociedad cristiana, olvidando que es la capacidad de ahorro la que permite acceder y conservar la propiedad privada. Es monstruoso apoyar al Pp, no sólo desde el punto de vista moral --que es el que obliga en conciencia--, sino desde el económico.


Todo lo demás no nos merece más comentarios.