
Hemos leído en la prensa que club de fútbol del Real Madrid financia un programa que se llama causas justas y que "muestra la cara más solidaria del Real Madrid". Dichosa palabra esa de la solidaridad. La "soli", aquel converso periódico reconquistado a la horda roja un 26 de enero en la Liberación de Barcelona. Dichosa palabra esa que ha sido trueque del lema francmasón por la fraternidad. Dichosas palabrejas. Causas justas, y sí, nos parece que lo son. Son causas justas "por el cariño y respeto a nuestros mayores" y "por fomentar la lectura". Dejémoslo ahí.
Todos sabemos que esa imagen solidaria es potenciar una marca en el mercado, en ese mercado que por no ser libre no es verdadero mercado, pero también, dejémoslo ahí. Podemos sacar cien, mil, y doscientas mil causas justas. Todas ellas con la preposición "por". Pero no hay causa más justa, y por lo tanto más santa, que aquella de: "Por Dios y por España". Pero, nos preguntamos, ¿cuántos apoyan esta causa? Claro es que esto no es solidario, dentro de esa falsificada noción de solidaridad que tanto les va a muchos y con la que pican el anzuelo otros.
Vamos a hacer competencia a todos esos sensibleros, a todos esos derrochadores de la caridad, y vamos a hacerles competencia, en realidad ya se la llevamos haciendo hace mucho tiempo, porque nuestra bandera está alzada, y porque nuestra Causa es superior a cualquier causa y cualquier justicia:
"Por Dios y por España".

