
El debate tuvo un claro ganador: el sistema partitocrático. Y un claro perdedor: el pueblo español. Uno puede entrar en muchas disquisiones, pero al fin y al cabo caundo el del triste gobierno le dice al de la triste oposición que se han conquistado derechos civiles como:1.- El divorcio; 2.- El aborto; 3.- Los derechos entre sodomitas y sodomizantes; y el otro calla, pues, ya no queda sino decir que si en lo básico se está mal, cuanto más en lo consecuente.
El que suscribe lo hace desde una perspectiva propia, y por lo tanto, no es extrapolable a una dirección u opinión de partido. Y es que visto lo visto, hoy no tengo más que meterme en el barro. Y es que ayer vi algo nada despreciable, no por el debate de marras, que maldita la gracia de quedarse dormido con el cuello torcido en un sillón, sino porque de esas amistades y conocidos que uno ve de vez en cuando, y se pregunta ¿sónde estará fulano?, y zas, de repente, ahí te encuentras con fulano, zutano y mengano. En la Barcelona de los finales de los setentas, ochentas enteros y principios de los noventas, es decir, una década más o menos, uno era amigo de todo un espectro de fuerzas de lo más variopinta, nos lo pasábamos bien, tanto en la calle Gerona (esta era la mía, me pilló la mudanza de la calle nación), como la Avenida de José Antonio (de Les Corts Catalanes en la triste actualidad, esta era de la "competencia"), como la Rambla de Cataluña (estos ya estaban desaparecidos), como en Roger de Lauria (aquí se organizaban las mejores cantatas con diferencia); que correspondían a otros tantos partidos y siglas diversas, pero con una misma sintonía a la hora de tener una visión de conjunto. Bueno, a lo que iba, que uno se pregunta ¿y de aquella gente, que será? Porque mira que había gente. Y va y de repente, como he dicho antes, ahí están, en el partido Unión y Progreso Democrático de Rosa Díez. Madre mía, qué penita más grande. ¿Pero, por Dios, cómo se puede acabar así? Claro, que uno sondea y es que eso no es más que la punta del iceberg, porque como en el caso de la introducción, primero se ha acabado con la familia, con uno mismo y al final se agazapa uno debajo de cualquier estridencia.
Y, ya puestos y todavía no repuestos de ver a antiguos militantes de lo que un día fue Fuerza Nueva de la manita con Rosa Díez, el progreso, el partidismo y la democracia; pues me dediqué a sondear todo aquello que me era conocido y ver en que está, cual ha sido la "evolución política" de todo ello. He de decir, antes de nada, que también me he encontrado con buenos amigos de esa época con evoluciones lógicas y razonables, en las que uno mismo está inmerso como el caso del Tradicionalismo. Lo dejo porque siempre hay un número, pequeño, de perseverantes y es bueno que se sepa.
Voy al You Tube, y me encuentro con el "corto" de FE de las JONS. De repente, sin saber cómo, resulta que ya no se dice que los partidos son artificiales, que hay que organizar la representación política según los cuerpos intermedios naturales, como el sindicato, la familia y el municipio, sino que hay que modificar la ley electoral para que los partidos nacionalistas no sean la llave de un gobierno estatal. Se cede en eso, y en cambio se mantienen posiciones inasumibles hoy en día como el intervencionismo estatal en la educación. El principio de subsidiariedad, cimiento de una política de representación natural de los cuerpos intermedios, es incompatible con el intervencionismo estatal en esos cuerpos. Por lo menos los principios innegociables según la nota de la Conferencia Episcopal Española se mantienen, y por lo menos se habla de una política de espectro amplio, si bien refugiada en el "slogan" demagógico. A pesar de los pesares, me parece una opción devaluada pero votable.
Si sigo en el You Tube, me encuentro con la CTC. Siendo el Carlismo una fuente inagotable de doctrina, la cual luego hay que concretizar en lo posible y realizable, me parece a mí que quedarse en los archifamosos "principios innegociables" es ir a veinte por hora con un fórmula 1 en el circuito de Monza. Es bueno utilizar el sistema para darse a conocer, pero hombre, no obsta para proclamar en el nivel de gobierno estatal el tema legitimista, entre otras cosas. También me parece una opción votable, y en el fuero de la Religión de preferencia sobre ninguna otra.
Llegamos a AES. No tengo mucho que decir sobre esta opción, sus posibilidades aumentan en proporción a su congruencia con el discurso liberal, en fondo y en forma. Una cosa es recoger los "principios innegociables", que recogen otras siglas, pero otra bien distinta es autoerigirse en portavoz de la única vía posible para una política católica, cuando el mismo programa de la formación adolece en todos sus puntos del error del liberalismo católico. Las posibilidades de ese liberalismo católico son, nadie negará, mucho mayores en el Pp. No me parece una opción votable, sobre todo porque su argumento de la "posibilidad" es tan demagógico y etéreo como el discurso que lo conforma. Es más, alguien que dice entrar en política, no por la vocación cristiana de la política, sino porque un partido no ha hecho lo que debería hacer, es una corriente de ese partido, en este caso el Pp, pero no una política católica.
Sí, la gente cambia, pero es que todo está cambiando a peor. No sólo me apena, sino que me da rabia ver antiguos militantes de Fuerza Nueva en el Pp, en el Psoe, o en Upd, pero es que con la deriva que han tomado los que dicen seguir en la carrera no me extraña, prefiero, como decía mi amigo Antonio Núñez: para poca salud ninguna.
Esta opinión es eso, una opinión personal.

