jueves 26 de abril de 2007

Asalto a Madrid


El día 23 de abril, festividad de San Jorge, mártir, se formalizó ante la Junta Electoral de Zona de Madrid la candidatura del Tercio Católico de Acción Política. El Tercio Católico concurre a las elecciones municipales con la voluntad de ser una lista católica, independiente de componendas partidistas e ideologías. Con el apoyo y asesoramiento de la Comunión Tradicionalista ha integrado en su lista a personas firmemente comprometidas con la defensa del orden social y el Derecho público cristiano que, en su mayoría, están al margen de cualquier militancia partidista (incluido el propio Tercio como partido político) y que, también en su mayoría, trabajan en el sector privado, arriesgando en esta empresa, que consideran de servicio a Cristo, todo lo que tienen. Así profesionales de prestigio, madres trabajadoras, amas de casa, estudiantes, profesores universitarios, artesanos, empresarios, trabajadores manuales… comparten la ilusión de poder servir en las instituciones de Madrid la Causa de la Tradición, que dado los tiempos actuales hemos de recalcar, católica.
Lo reiteramos: a pesar de la injusticia de las listas cerradas, bloqueadas y paritarias tenemos una voluntad sincera de ser un instrumento de votar en conciencia y de afrontar con garantías los grandes retos de la política --considerada como ciencia noble de servicio a los hombres y no como instrumento para servirse de los hombres y enquistarse en el poder--, municipal frente al continuo fracaso de los arribistas, embaucadores de siempre.

miércoles 25 de abril de 2007

El terror amplía terreno


Con gran pesar hemos de contemplar como en los Estados Unidos de Mexico --que así se llama esto que dice representar al pueblo mexicano-- ; y más concretamente en México D.F., han despenalizado el aborto provocado hasta la 12 semana de gestación por voluntad de la "madre". Sigue el terror aplicando sus tácticas, sigue el Maligno cobrando su sangre inocente con la ayuda de degenerados e invertidos, sigue la persona atrincherada en los engaños de que no conocemos sino los fenómenos y los cambios, pero nunca la verdad. Esa es la venda que se ponen los que no quieren ver, andrajosa y pestilente venda para autocompalcerse en que su opinión puede ser tan mutable como su pasión desordenada. Hipócritas que se rasgan las vestiduras con la pedrastia, o la caída de las torres gemelas, o los trenes de Madrid, o la hambruna en el África, o la pobreza en la España de América, o en la España de África; hipócritas. El pasado día 20 nos adherimos a la manifestación por el cierre de la clínica Isadora de Madrid, hoy nos unimos en la oración al Sagrado Corazón de Jesús para creer por los que no creen, para adorar por los que no adoran, para esperar por los que no esperan, para amar por los que no aman; y para pedir por sus infinitos méritos y los del Inmaculado Corazón de María la conversión de los desgraciados pecadores y la gracia del ánimo fiel y sincero en la lucha a todos los que defendemos Su santo nombre.


La venda hedionda del error modernista hará opinar a muchos sobre la conveniencia o no de la supresión de una célula, pero la verdad es esta que reproducimos de mano del Cardenal Wyszinski cuando era el primado de Polonia en 1970:


5 de octubre

Hoy comienza mi vida. Mis padres todavía lo ignoran. Soy tan pequeña como una semilla de manzana pero ya tengo vida. Y voy a ser una niña. Tendré los cabellos rubios los ojos azules. Todo está dispuesto por anticipado. Incluso que me gustarán las flores.


19 de octubre

He crecido un poco, pero soy aún demasiado pequeña para poder hacer nada por mí misma. Mi madre lo hace todo por mí. Y (lo que es curioso) ella no sabe todavía que me lleva junto a su corazón y que me ayuda sin cesar. Es muy buena. Algunos dicen que yo no soy aún verdadera persona humana; que solamente existe mi madre. Pero, sin embargo, soy en realidad una persona, lo mismo que una miguita de pan es pan. Mi madre vive realmente y yo también.


23 de octubre

Mi boca está a punto de abrirse. Pensadlo: dentro de un año, poco más o menos, yo sabré reír y, un poco más tarde, sabré hablar. Sé que mi primera palabra será: ¡mamá!


28 de octubre

Mi corazón ha empezado a latir por sí mismo. A partir de ahora continuará latiendo hasta el fin de mi vida, sin jamás pararse a descansar. Y pasados muchos años, se fatigará, se parará y, entonces, moriré.


2 de noviembre

Crezco un poco más cada día. Mis brazos y piernas comienzan a formarse pero tendré que esperar bastante hasta que mis piernecitas puedan llevarme a los brazos de mi madre, y antes de que estos brazos, tan pequeños, sean capaces de presentarle unas flores o de abrazar a mi padre.


12 de noviembre

Las florecillas de los dedos empiezan a brotar de mis manos. Es maravilloso ver los pequeñitos que son. seré capaz de agarrar los cabellos de mi madre con ellos. Y llevaré sus cabellos a mi boca, y ella seguramente me dirá: "¡Oh, picarilla!"


20 de noviembre

Hasta hoy el médico no le había dicho a mi madre que yo vivía junto a su corazón. ¡Qué contenta debe de estar! ¿Estás contenta, mamá?


25 de noviembre

Mi padre y mi madre seguramente están pensando qué nombre me van a poner. Pero no saben siquiera que soy niña.


10 de diciembre

Mis cabellos crecen. Son suaves, claros y relucientes. Yo me pregunto cómo serán los de mamá.


24 de diciembre

Me pregunto si mamá escucha el ruido de mi corazón al latir. Mi corazón es fuerte y sano. Late con seguridad... ¡Tendrás una hija muy fuerte mamá!


28 de diciembre

Hoy, mi madre me ha matado...


Juntos, España con México, gritamos, hoy como ayer, hoy más que nunca:


¡ Viva Cristo Rey !

martes 24 de abril de 2007

El coloquio de los perros



Es el PP un enemigo resbaladizo que se parapeta en respetar la letra y matar el espíritu, que eso y no otra cosa hace como buen aprendiz modernista, y el PSOE es el enemigo encontradizo que de vez en cuando le sale la vena. De haber sido cierta --que sabemos que sólo lo es en el sarcasmo del "juanista"-- la carta publicada en el rotativo El Mundo por D. Luis María Ansón, el pasado día 10 de abril de 2007, la vena les está a punto de estallar. No aguantan más, y dicen cosas tan entrañables como esta carta, del que se dice presidente del gobierno --del que se dice Estado español--, al comunista Castro:

Se congratula ZP con la acción comunista de Castro porque, según sus propias palabras, se ha "sustituido en todas vuestras [de Castro] ciudades el caduco signo de la cruz por el de la hoz y el martillo."

¡Qué bonito! todas las entradas a los pueblos con el símbolo fraternal del anhelado comunismo, y la Cruz y sus defensores aniquilados y borrados de la faz de la tierra. No, no nos extrañamos, ese es el objetivo del socialismo. Si es que a Zapatero le vale aquello de que lo peor no es perder, sino la cara de imbécil que se te queda. Damos crédito, no sólo se le queda cara de imbécil, sino que lo demuestra.

Y luego, cual letanía comunista explota el pecho en ansias tan nobles como esta:

"vuestro país [el de Castro], hollado un día por aquella España de infausta memoria, colonialista, católica e inquisitorial."

¡Oh!, ZP, infausto pelota, canalla y desvergonzado socialista; ha empezado el coloquio de los perros, y ya sabemos lo que pretendéis hacer: perrerías. (Utilízase también, en castellano, el calificativo judiada, pero lo desestimamos por aplicarse mejor en otros contextos).

Pero, claro, el número de necios crece exponencialmente a razón de la propalación del error, y así, todavía alguno nos vendrá a decir que el socialismo es ahora burgués y liberal --cosa en que coincidimos, no dejando por eso de ser error condenado--, que Paco Vázquez hace romerías de rodillas en calles pavimentadas con garbanzos, que Bono se pega unos golpes de pecho que hacen retronar la Catedral de Toledo, y que Chavez suelta lagrimones como puños cada vez que va al paso de la Macarena. Y claro, nos dirán, un católico puede pertenecer al PSOE y votarle cuanto quiera. Eso sí, a IU, no, porque esos no son burgueses y liberales, esos son comunistas. ¡No!, y mil veces no. Que no nos enteramos de nada de lo que se persigue con jugar al gato y al ratón, ese "nadar y guardar la ropa".
O nos tomamos en serio la reconquista de la unidad católica de España, desterrando las medias tintas y los paños calientes, sí sí, no no; o cuando queramos reparar, los griegos habrán descendido por la panza del caballo mientras nuestras conciencias retozan somnolientas en una paz mundana inexistente que es engaño y cobardía. Porque lo peor no es lo que dice un cretino aupado al poder, sino los cretinos que le soportan.
Felicitamos al Sr. Ansón por esta lanza rota a favor de los chicos del P(ontio) P(ilato), aunque sabemos que no le cuesta mucho ponerse en el papel de irreberente adulador, puesto que a eso a él nadie le gana, así el sarcasmo en realidad no es más que un plagio, ¿no?, Sr. Ansón.

lunes 23 de abril de 2007

Entre los desnudos y el error institucionalizado

Es frecuente, por ignorancia la mayor de las veces, que el hombre se adhiera al error y le profese culto, lo cual es sencillamente propio de majaderos o de malvados. Nos enteramos que una dirigente del PP, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid --título oficial--, estaría encantada con posar desnuda en una revistilla de tres al cuarto con tal de enseñar sus carnes a la horrorizada población. Es decir, estaría encantada en favorecer con su aportación carnal a la pornografía.

Nos enteramos también que otro afamado dirigente del PP, en este caso el Líder de ese partido político, estaría encantado en asistir a la supuesta "boda" de un supuesto hijo al que se le supone sodomita.
Nos enteramos también que otra dirigente del PP, la que en su día fue Ministro de Sanidad, está encantada con la ley que permite la experimentación con embriones humanos, ley que se jacta de haber sido autora.

Nos enteramos también de que el actual Alcalde de Madrid, también del PP, está encantado de donar dinero municipal para repartir la pildora del día después, guías pornográficas para jóvenes y actuaciones teatrales en contra de la Religión. Asimismo, nos enteramos que en los gobiernos del PP el aborto no sólo no disminuyó, sino que aumentó y además, en la mayoría de los casos, por prácticas ilegales (suponiendo, que ya es mucho suponer, que la despenalización sea legal).

Y nos enteramos también que todos estos personajes asisten frecuentemente a la iglesia y se autotitulan católicos practicantes. Y, ¿se enteran estos y otros de algo, o no se enteran de nada? Porque, lo primero que tienen que tener en cuenta los católicos en la política es que:

Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. (NOTA DOCTRINAL sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política, Congregación para la defensa de la Fe).

Y esos principios morales que no admiten concesiones son: el divorcio, el aborto, la eutanasia, la experimentación de embriones, la pornografía, las uniones de personas del mismo sexo, los anticonceptivos, la corrupción de los jóvenes y la persisitencia en el error.


Es decir, y siguiendo la misma nota, los católicos que han participado en esas abominaciones y las han consentido dentro de sus partidos, no haciendo pública y notoria su disconformidad y su enconada lucha en contra de las mismas, han abjurado de facto de la fe para adherirse ideológicamente al error y por tanto, los católicos están obligados a no votar a esos partidos.


Y eso no lo decimos nosotros, eso es lo que dice la Iglesia. Ni más, ni menos. Así, que entre los desnudos y el error institucionalizado, decimos aquello de que: "entre claveles y rosas su majestad es coja."

viernes 20 de abril de 2007

De como corregir el rumbo


Hoy estamos por las analogías, ya sabemos que se acerca el fin de semana y se nos va a pasar el cabreo que nos ha metido desde el lunes la prensa, roja o naranja (que más que mezcla del rojo y el amarillo este color es un rojo diluido, pero rojo al fin y al cabo). Es decir, lo que nos han contando los panfletos de "El País" y "La Razón"; el "ABC" se ha quedado que ni la propia editorial sabe donde está, así que unas veces apoya a unos y otras a otros, es el indiferente, lo mejor para entibiar todavía más al lector. Dicotomía PSOE-PP.


Empezamos: España es un avión (esta es la analogía) en rumbo a ninguna parte. La tripulación la componen los propios miembros del pasaje, unas veces les toca a unos hacer de Comandante y copiloto y otros miembros de cabina; y otras veces otros hacen lo propio. Esto se hace cada cuatro años. En aviación cuando el aparato está en situación estable se dice que está en vuelo recto y nivelado, y es así como transcurre el viaje, excepto en las operaciones de despegue y aterrizaje y "slot" (espera para despegue/aterrizaje). Nuestro vuelo dura mucho, y la altitud también, pero lo importante es que ni el Comandante ni el resto de la tripulación saben pilotar. Y esto no es malo, no mucho porque hay altura abajo (cosa importante), lo peor es que se va contra el procedimiento de navegación del aparato. El avión tiene unos procedimientos marcados por el fabricante que son de obligado cumplimiento, en nuestro caso, el avión es España, el fabricante es Dios y los procedimientos son la ley divina.


Desde que el pasaje se va erigiendo en tripulación el vuelo nunca ha sido recto y nivelado, sino en tirabuzones, barrenas y rizos, que si bien son emocionantes en un avión deportivo o de combate, en este caso, Boeing 747, hacen echar los higadillos, y claro, el avión se pone perdido de desechos orgánicos. Lo emocionante es ver como el pasaje, cada cuatro años (a veces menos), se desvive por elegir a los peores elementos para gobernar el avión, porque lo importante es no saber pilotar y estar en la carlinga porque allí, aun siendo parte del avión, se vive mejor. Se echan higadillos de más calidad y regados con güisqui, como poco, y uno se da la vidorra padre. Así, unos se dice a otros los malos que son en las tareas, y el pasaje embobado escucha sin prestar atención que lo primero que hay que hacer es saber pilotar. Siguen eligiendo: ¡y este año, el Comandante será el bufón PSOE! o ¡y este año, el Comandante será el bufón PP!. Y palmas, plas, plas, plas. ¡Qué vergüenza! pero eso no es todo, no, todavía es peor, sí, ya saben, la "ley" de un tal Murphy (no piensen en la marca de la cerveza, es algo más). Todo, por muy mal que esté, es susceptible de empeorar. Así, detrás, en la cola del avión, pegaditos al retrete, subsisten unos grupos de pasajeros que se aferran a la cola del avión, como queriendo ir hacia atrás en el tiempo, y hacen lo mismo que los otros pasajeros, pero (y sí, esto es peor) imaginando que la proa está en la popa y viceversa. Esos son los que, aprovechando el dicsurso de salvar el avión, lo hacen con los mismos elementos, es decir, sin saber pilotar. ¿Y tienen nombre esos? Sí, lo tienen, los que dicen situarse a la derecha (a estribor) del grupo de Comandantes del PP. Nada.


Toda esta situación es larga, pero no es perpetua ni eterna. Se ha perdido mucha, muchísima altura y las personas no es que parezcan hormigas, es que se ven ya las hormigas. Vale.


¿Pero tan dídifil es saber pilotar? Qué va. Sólo se requiere ser honesto, saberse los procedimientos y hacer caso del fabricante, lo difícil es hacerse con la carlinga y coger los "cuernos" (dícese del volante del avión) para tirar fuerte hacia arriba, recuperar altura, ir tomando rumbo hasta situarse en vuelo recto y nivelado para llegar al destino (prefijado en el plan de vuelo que, vaya hombre, ha sido definido ya también por el fabricante, un chollo vamos). Necesitamos al pasaje, porque al fin y al cabo, este avión es muy peculiar, y existe por y para el pasaje, un instrumento, pero valioso. Hay, en cambio, otros instrumentos -no valiosos- pero útiles y que son aquellos que hacen despertar al pasajero de su sueño embaucador, para hacerle ver la realidad, de que la situación de caída en picado no es la normal --no hay que perder de vista que hay pasajeros que han nacido con esa -G (carga gravitatoria debida a la caída)-- y que lo normal es una cosa que no ha conocido nunca, ni ha experimentado, pero que existe y puede alcanzarla y con ella su felicidad es plena. Si ahora es feliz y esto está fatal, que imagine y sueñe cuanto quiera como será la plena felicidad, no será capaz de hacerse ni un atisbo de su gozo y eso es lo que debemos transmitir los que nos hemos puesto en la labor de ir a por los "cuernos" (siguen siendo los del volante del avión).


De ti depende ahora, o te decides a tomar la carlinga, o te estrellas con tu responsabilidad por elegir ineptos para el mando del avión. Tú decides. Sigue planteando la disputa entre PP y PSOE, estarás perdido y habrás perdido a muchos contigo.

jueves 19 de abril de 2007

¿Por qué la acción?


La acción del hombre, para ser eficaz, debe haber sido impulsada por la fuerza íntima de la reflexión, es decir, de la inteligencia, de las experiencias anteriores y del ánimo decidido de llevar lo reflexionado a término por una causa determinada.


Por desgracia, la irreflexión -propia de la irracionalidad- se abandona a la sensualidad y el impulso anímico pierde por ello toda eficacia y contundencia. Así, es fecuente que ante situaciones injustas, como las que se producen constantemente en España, la persona reaccione a latidos vociferantes y vaya a buscarse a sí misma y a su satisfacción antes de saber si cumple o no con su obligación.


Pongamos un ejemplo. Ante la "crisis" producida por el caso De Juana, homicida que anda suelto y a sus anchas, se convoca al pueblo -no a la persona-, para que se manifieste en contra, para que vocifere en señal de protesta porque queremos ser, eso dicen, demócratas. Bien, pues este caso es un fenómeno típico irracional. Que la cosa está mal, eso ya lo sabemos, ya lo entendemos, pero que se quiera salvar con la causa que ha producido el efecto maligno, y encima se le rinda culto, eso sólo tiene un nombre: imbecilidad.


Y esto no es sólo cosa de los partidos, que su interés es ganar el poder a costa de lo que sea y como sea, sino de otro tipo de organizaciones, y éstas actitudes son más graves, si cabe, que la de los partidos políticos. Lo hemos dicho muchas veces en esta bitácora, pero lo volvemos a decir un poquito más alto, la presentación del cristianismo como valores, como un programa ético es una imbecilidad. Protestar porque nuestro programa ético no recoge los cambios sociales -este sería el mapa de operaciones- y hacerlo desde la irreflexión, y por ello, adoptando el mismo discurso que un partido político de la fauna ibérica existente, es una imbecilidad. Agruparnos en torno a una injusticia y vociferar y perorar, sin ánimo cristiano, es ineficaz.


¿Y cuál es el ánimo católico de la acción?, pues, sólo este: "Cristo vive en mí", el Cristo místico de San Pablo, la unidad sustancial de la acción, del Cuerpo Místico. El que no hace de su acción una unión vital con Cristo, está haciendo como el joven rico, quiere hacer más, le gusta el mensaje evangélico, escucha la llamada, pero, ¡ay!, no está dispuesto a seguir con la abnegación, con el abandono de todo para, desde la radicalidad del servicio, entregarse por entero para morir al pecado y vivir a la vida eterna. Y sí, también nosotros somos de los que nos apenamos por estos que desbocados por la llamada, en realidad, miran alrededor y siguen prefiriendo el entorno y su atracción, que la verdadera atracción anímica hacia el Salvador. Cacarean el efecto pero desprecian la causa, ¿qué diferencia hay con los que desprecian causa y efecto? Eso no da fruto, es un prodigio de malabaristas, de magos de feria ambulante.


Y por eso lo volvemos a decir, no hay valor sin confesión, no hay acción eficaz sin Cristo, porque o Cristo lo es todo o sólo queda la maldición del aniquilamiento. Hay muchos que van a la deriva y el suicidio por cuatro mil votos -o cuatro millones, qué más da, sólo es cuestión de beneficio-, no nos pidan a nosotros que nos lancemos también a los cerdos, no lo haremos.

lunes 16 de abril de 2007

Crónica de una Presentación


El pasado sábado, 14 de abril, se presentó el Tercio Católico de Acción Política en el Círculo Antonio Molle Lazo de Madrid. El Represente General de esta organización política, D. Francisco Requena, esquematizó, en una alocución de una hora, las diferentes razones de presentarse en el escenario político en general y en las elecciones a la Alcaldía de Madrid en particular.


La génesis y el trayecto fueron presentados, por analogía, desde las potencias anímicas de entendimiento, memoria y voluntad; los objetivos se presentaron como obra de esas íntimas reflexiones del alma anta la situación actual que permiten extraer la síntesis política de la acción del Tercio Católico.


Empezó, el Sr. Requena, por hacer inteligible que la situación actual, desprendida de los hechos que vivimos y no de conjeturas especulativas, es una situación patológica. El sistema político actual es un sistema intelectual patológico, ya que, el ordenamiento social se basa sobre todo lo que contradice la recta razón; como los abortos provocados; la experimentación con embriones humanos; las uniones de homosexuales; la intromisión estatal en la familia y en la educación, suplantando el Estado a los padres. Sin entrar en definiciones, para no dar punto de apoyo al camaleónico y endémico paradigma liberal, simplemente de los hechos se deduce que todo lo que pueda defender este estado de cosas sólo puede ser desde la maldad o desde la inconsciencia, fruto de un desarme moral, sistemáticamente introducido para llegar de la convivencia endeble actual al terror físico.


Posteriormente, en un segundo punto importante de la alocución, el Representante General del TEAP, reflexionó desde la memoria. Revivió las gestas pasadas de nuestros ancestros, marcadas indeleblemente por el sello de la Cruz de Cristo, de las que somos herederos y las que nos marcan claramente la causa existencial de España, desde la Aparición de la Virgen en el Pilar de Zaragoza, pasando por el III Concilio de Toledo, hasta llegar a la exposición magistral de esa causa en D. Marcelino Menéndez Pelayo y otros intelectuales del siglo XIX y XX; y como comparando la vida oculta de Jesús, hemos recibido una llama viva, memoria encendida, y mantenida gracias a la perseverancia, que no entiende de números sino de fidelidades, de los que nunca han abandonado a España y su Causa.


Para acabar las reflexiones, el discurso entró en los actos de la voluntad, de como, una vez entendida la situación, recordando nuestra existencia, surgen los afectos, las inspiraciones y los buenos propósitos, en definitiva, el amor a Dios y a España, y como, esos propósitos para un cristiano, sin obras, no son nada. Es por tanto, el TEAP, la obra de toda esa reflexión. Una organización política de fieles católicos que se funda como instrumento, y no como idolatía instrumental, un medio comparado a una herramienta sin más significado que la eficacia o ineficacia que supone en la "hipótesis" de trabajo actual para reclamar la Soberanía Social de Jesucristo.


Esta "hipótesis" de trabajo, que no es ni única ni imposible, se ciñe, pues, al ámbito legislativo, a intentar parar con voz y presencia toda la patología social actual, y eso, en este sistema, legal y jurídicamente, se realiza -de forma eficiente- a través de los partidos políticos. Por eso, para hacer de cortafuegos a toda esta pandemia, se decide -por eficacia política-, presentarse a la alcaldía de Madrid, donde la actuación de un partido, que se define como "humanista cristiano", que es el Partido Popular, es paradigma de incoherencia y de esquizofrenia, sirviendo a los intereses de los que quieren dividir al hombre en dos esferas, la privada y la íntima, cuando ambas, materia y espíritu, forman una unidad sustancial que es atacada desde todos los flancos, y desde el Partido Popular, y en particular desde su Alcalde (que se define a sí mismo como "católico practicante") con mayor mimetismo y vilipendio.


Al finalizar la alocución, se presentaron los adhesivos y lemas de la precampaña (Por el bien posible) y de la campaña (La alegría de votar en conciencia); y se recibieron numerosas muestras de simpatía y apoyo a esta inicitiva por parte del público asistente.

jueves 12 de abril de 2007

A vueltas con los programas


Fenomenal, fenomenal, oiga, me encanta su partido, sus ideales, sus valores, y sobre todo su programa. Eso sí, lo comparo con otros programas y no encuentro, salvo la simpatía -el sentimentalismo-, razón para votarles a ustedes o para votar a cualquiera otro; que oiga, entre usted y yo, haberlos haylos.


Lo anterior es algo frecuente en estos días, en los cuales, ante todo prima el interés del partido, como en todo sistema partidista, porque: ¿qué sería de un partido sin partidarios partidistas? Y es ahí donde radica la diferencia sustancial del Tercio Católico de Acción Política. No somos partidistas, ni somos partidarios, somos vitalistas. Lo explicamos. La adhesión ideológica es fundamental para los partidos, tanto que sin ese fanatismo -que así se llama la ciega adhesión al error- no existiría ni el partido, ni la ideología liberal -modernista, relativista y a saber su próxima metamorfosis-, sobre la que descansa. Ese fanatismo ideológico es el partidismo.


La aplicación de la doctrina católica a las cosas temporales, función a la que son llamados los laicos en particular, no es una adhesión ideológica, sino una adhesión vital a la persona viva -hay que ir recordando estas cosas- de Jesucristo. "Como los sarmientos injertados de la vid." Por tanto, los valores católicos no son un programa anónimo, no están sacados de la experiencia humana autónoma, no son independientes del Fundador de la Iglesia. La adhesión del laico a Cristo es una inserción vital en el Cuerpo Místico que le lleva a aplicar la doctrina del Maestro en el orden temporal y a obtener como fruto unos valores que realzan la vitalidad -como no podía ser de otra forma- de la sociedad. Esto es el vitalismo político.


El Tercio Católico de Acción Política, aun cuando sea un partido, cimienta su actuación en el vitalismo político, y por tanto deja bien claro que los valores programáticos no le pertenecen ni son suyos, sino de Cristo Rey y, por ello, serán plenos cuando la Realeza divina esté configurada y aceptada en España.


Con todo esto hemos pretendido que cualquiera que analice, exclusivamente, los programas va directamente a las trampas del engaño, ¿quién va a vender algo feo, falso y malvado? Nadie, lo tendrán que camuflar de bello, verdadero y bondadoso, es decir, de aquello que el hombre es capaz de aprehender, pero si no se dice el nombre de quién es Supremo dueño y hacedor, seguro, es la prubea del nueve para rechazar por completo el programa que nos quieren vender. Así, unos dirán que todo se hace en nombre de la libertad, otros que en nombre de la democracia, otros que en nombre de la nación, otros que en nombre de la paz, otros más atrevidos que en nombre de la cristiandad y las raíces cristianas...palabras vacías, palabrería muerta y de muerte.


Y aquí estamos nosotros, con un programa, pero con mucho más, con una Causa, que no es otra que la Soberanía Social de Jesucristo de la que queremos concienciar desde las instituciones públicas, que se conozca y se ame, porque nadie ama lo que no conoce, y "¿cómo le van a conocer si nadie les predica?". Ahora, que se hagan las comparaciones que se quiera. Y un aviso: el que nombra valores, pero no nombra quien es Camino, Verdad y Vida, persona viva que es Jesús, agazapa una tremenda injusticia que le llevará, inexorablemente, a ser aquello mismo que pretende anular.


Y aquí estamos nosotros, bajo el manto de María Santísima, con un emblema que no engaña, que no agazapa, que lo dice a las claras: "España tierra de María."

miércoles 11 de abril de 2007

Causa y efecto


Por mucho que se esfuerce uno en su camino, si éste no va de acuerdo al sentimiento del corazón, aun si se piensa que uno está en el buen camino; desde el punto de vista de la justicia y de la verdad no es un auténtico camino. Si no se sigue un camino auténtico hasta el fin, una pequeña maldad al principio se convierte en una gran perversión al final.


La conciencia debe tener un completo discernimiento y comprensión de lo justo y de lo injusto, de lo bueno y de lo malo. Una espiritualidad sin moral, es decir, sin actos, es un ánfora de barro frágil, vacía, que cuando se rompe nadie la echa de menos al faltar, pues no contenía nada de valor. La justicia y la verdad son categorías permanentes de razón, no decisiones de apetencia personal y menos aún de sufragios colectivos.


Hacer lo justo es difícil, y poco o nada gratificado por el mundo; en cambio, hacer lo injusto es fácil, divertido y llena de satisfacciones personales al regocijarse con lo que el mundo considera como triunfo. No hay que negar que es inclinación natural de la condición humana esa tendencia a lo fácil, pero ser inestable y no tener discernimiento de lo justo e injusto es contrario a la razón y no es excusable (por condicionantes externos) el que obra mal conociendo el bien, por ello será juzgado.


En el obrar justamente existen tres grados. Por coherencia con la conciencia, por miedo al castigo de Dios, por respeto humano. Imaginemos que un hombre presta dinero a otro por la amistad que les une. Si, debido a esa amistad, el trato quedara sólo entre ellos, y si a al acreedor le sobreviniera una repentina muerte y el deudor devolviera el dinero a la familia, esa sería una actuación justa en conciencia. En cambio, en esas mismas circunstancias, si el deudor viera en la muerte del amigo acreedor un golpe de suerte y pensara no devolver el dinero, pero entonces si fuera creyente y viera en esa actuación motivo de pecado y se arrepintiera y devolviera el dinero, hubiera actuado justamente por miedo al castigo divino. En un tercer supuesto, si el deudor, movido intranquilo por si acaso el acreedor antes de morir hubiera dicho a alguien la existencia de la deuda contraída por su amigo y movido por el pensamiento y la vergüenza del “qué dirán” devolviera el dinero, actuaría justamente por respeto humano.


"El que dirán" lo estimula la ley, la costumbre y la justicia, es decir, aquello que es fuente de Derecho en nuestro ordenamiento jurídico. Cuando el respeto humano es inducido hacia la perversidad por el ordenamiento legal, se puede hablar que la causa principal de la inmoralidad está en el máximo regulador de la legislación. Cuando en España se producen cada vez más abortos es inevitable razonar que éstos se producen porque la máxima autoridad del Estado así lo permite, y lo hace en base a una regulación sobre la que realiza su cosmovisión política. El efecto lleva a la causa y más cuando esa causa se institucionaliza con el consentimiento de todos los que tienen autoridad y poder para hacerlo. Así, depués de que el respeto humano, intrínsicamente malo, es excitado hacia la perversión, sólo una respuesta interior, sea esta por coherencia o por miedo, es decir, por contrición o por atrición podrá ser causa de inversión del efecto malvado. Y esto será posible siempre que se despierten las conciencias, pero mientras se sigan cantando arrullos a la causa de la perversión, todo esfuerzo requerirá grandes dosis elevadas de fe. Afianzados en que donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia, todo sacrificio será siempre útil.

martes 10 de abril de 2007

Aclarando conceptos


Dado que del análisis de ciertos documentos constitutivos de la acción política del Tercio Católico se pueden, cosa que evitaremos más explícitamente, mal interpretar, o no interpretar como la situación actual requiere; y que por otra parte, de esa lectura se puede convenir la idea de ser réplica de acciones ya existentes en la realidad política española, decimos que:


El Tercio Católico defiende y propugna la unidad católica de España. Esa unidad está constituida por la confesionalidad del Estado y la interpretación restictiva de la libertad religiosa. Si bien, y por prudencia política, nuestra actual situación es de "hipótesis", no hay que perder nunca de vista que el objetivo de la acción política del Tercio es colocar a la ciudadanía en la situación de "tesis". La suspensión de la reivindicación de esa “tesis”, o sea, la aceptación del hecho del pluralismo religioso, es una “hipótesis” de trabajo, y nada más. Es una situación defectuosa de la cual hay que salir.


Por ello, cuando el Tercio Católico habla de Moral Objetiva, lo hace desde la "hipótesis" actual que debe llevar a la confesionalidad del Estado. Asimismo, cuando sostiene la separación de poderes entre la Iglesia y el Estado, lo hace desde el sentido estricto de la gobernación del orden temporal, siempre subordinado al orden trascente.


Así, pues, la Confesionalidad Católica implica no sólo conformidad con los dogmas teológicos y normas morales de la Iglesia Católica, sino asumir socialmente la cosmovisión católica que afecta a la política, y cuyos principios se contienen en el Derecho Público Cristiano y en la Doctrina Social de la Iglesia, aunque su aplicación práctica permite diversas variantes opinables. Si bien, en la proclamación de la Soberanía social de Jesucristo y la Moral objetiva, podían no estar demasiados claros los conceptos, se hacía necesaria la pública explicación.


Entendemos, que desde esta posición las equiparaciones a otras acciones políticas actuales se reducen, si no se anulan.

jueves 5 de abril de 2007

La alegría de la conciencia


Sabemos que existe una moral objetiva, superior a las opiniones de mayorías o minorías y que ningún título se puede oponer contra ella. Sabemos también que los mecanismos representativos inorgánicos diseñados por el actual ordenamiento jurídico distan mucho de ser verdaderamente representativos o eficaces en su gestión. Por tanto, el Tercio Católico no afronta estas elecciones como una legitimación de cualquier acción política de los partidos en el gobierno.

Pese a ello concurrimos a las elecciones para tener la oportunidad de ser un dique de política netamente constructiva frente a las maniobras indisimuladamente anticristianas de este u otros partidos.

De acuerdo con nuestros Estatutos:

"- El Tercio Católico de Acción Política no es portavoz, ni es regido, ni es institución de la Iglesia Católica. A pesar de eso, voluntariamente acepta y se somete total y sin límites al magisterio de la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana.
- El Tercio Católico de Acción Política no promueve un estado teocrático y asume la separación de estamentos Estado-Iglesia, aunque sí defiende un Estado moral y por ello colaborador con la Iglesia Católica."

Venimos a ser la oportunidad de dar una voz clara, sin hipotecas ni componendas, en defensa de la doctrina social y política de la Iglesia para que redunde en el bien común. Nos mueve nuestro compromiso como católicos y nos mueve nuestro amor al prójimo, a nuestro pueblo, al que nos duele ver sometido al adoctrinamiento totalitario y a las injusticias y lacras del sistema.

Por eso, pese a las carencias e insuficiencias de este sistema, queremos ofrecer la oportunidad de votar en conciencia. Y de hacerlo con alegría y esperanza. No por el hecho del voto en si mismo, ni mucho menos. Sino por la posibilidad de poder decir basta a que con el dinero que honradamente ganamos los trabajadores españoles se promueva el genocidio del aborto y las políticas antinatalistas, a que destruya la familia y se legisle contra el orden natural, a que se financien blasfemias y abusos financieros.

Cuando pasen las elecciones seguiremos pensando igual y seguiremos luchando desde otros frentes en la defensa de las convicciones profundas que nos mueven. Mientras tanto existe la posibilidad de votar en conciencia. Y daremos un testimonio cristiano, "consustancial a la identidad del pueblo español" (como nos recordaba S.S. Juan Pablo II en su última visita a España) en medio de tanta sigla impía.

martes 3 de abril de 2007

Empieza la andadura


Con la publicación en el día de hoy en el BOE del decreto de elecciones municipales y autonómicas, empieza el Tercio su presencia política. Todo está ya preparado. Como saben nuestros lectores, el Tercio se presenta única y exclusivamente para la Alcaldía de Madrid. El bien es posible y la moral objetiva es aplicable.


Con una candidatura joven, multidisciplinar, correctamente formada en conciencia y en actitudes técnicas, demostramos que no sólo el bien es posible, sino que además es lo mejor que nos puede acontecer. Esto parece una perogrullada, pero no lo es. Muchos piensan que las buenas ideas están reñidas con la capacidad de gestión, como si ésta fuera patrimonio exclusivo de los malvados y de los corruptos. Nada más lejos de la realidad, el pensar bien, el hacer bien, el vivir coherentemente es garantía de superación para la sociedad.


Algunos pueden achacarnos entar en competencia con otros grupos o partidos, el Tercio que se escapa a clasificaciones y etiquetas, excepto la católica de la que hace pública confesión, sólo compite con el poder establecido. Si bien es verdad que el silencio es atronador y que el sistema tiene su autobombo y platillo, no es menos cierto que sabemos de antemano que nuestras fuerzas y medios humanos son insignificantes, al igual que el mayor de los medios y fuerzas humanas es insignificante ante Dios, pues, en Él confíamos, y en el manto de Santa María nos cobijamos, ¿a quién temeremos?


Os invitamos a que sigáis nuestros actos y campaña, que empieza el día 11 de mayo, y que tras escucharnos, opinéis y actuéis en conciencia. Os esperamos.


lunes 2 de abril de 2007

En política, ¿es todo opinable?


Se equivocan aquellos que al catalogar las cosas del orden temporal, situan a la política como categoría opinable en todos sus aspectos, y no es así, no para un católico. Atendamos a la forma política actual de España, un Estado sin Dios -por los hechos- y una legislación que lo convierten en el Estado más inmoral del mundo. La amoralidad no existe, no en las categorías de razón. Existe lo moral, lo inmoral y la tibieza. La amoralidad, al igual que la aconfesionalidad, pertenecen a lo tibio.


Prosigamos: en la España democrática actual hay dos clases de políticos, los electores activos y los electores pasivos. Al contrario de lo que pueda parecer, al situar -en el plano ideológico- la soberanía en el pueblo, el elector, el político activo es el votante; y el elegido, el político pasivo es el votado, y aquí hay que sustituir político pasivo por partido político. De esta guisa llegamos a que el partido político, ente jurídico sin personalidad física, es responsable último ante el orden social y jurídico del Estado, pero ¿quién es responsable ante Dios? Dios juzgará a los hombres, individualmente, no a los partidos, y los juzgará según Su ley, y no según la ley de los hombres. Cristo es Rey, Legislador y Juez de todos, todos -crean o no crean-, los hombres.


Así, mientras las iniquidades se disuelven en una personalidad artificial como es el partido político, la responsabilidad queda sujeta al votante, al iluso votante del mal menor, de la posibilidad racional por encima de la posibilidad divina. Y es que aquellos que, obviando las posibilidades de poder votar aquello que no traiciona a su conciencia, prefieren traicionarse a sí mismos apartando, con su forma de ver -ideología sui generis- a Dios del proyecyo histórico, cosa que sabemos es imposible en la realidad, pues la Historia es guiada por la Providencia.


Llegados a este punto podemos decir que el votante es responsable de los actos políticos que se derivan de su elección. Si el votante ha votado a un partido que permite el aborto, la anticoncepción, la educación totalitaria, la deformación sexual de las conciencias, la pornografía, los ataques a la Religión, la financiación de espectáculos blasfemos, la paganización de las fiestas y de las costumbres, en deinifitiva, si el votante elige con su papeleta a partidos como: PSOE, PP, IU, PNV, CiU, UPN, CC, ERC; el votante se convierte en responsable directo de toda la política de estos partidos que, por ser materia de costumbres, no es opinable, sino destestable por haber resolución en contra del Magisterio de la Iglesia.


Si nadie los señala, nosotros los señalamos; si nadie lo advierte, nosotros lo advertimos; y si alguien puede alegar en contra de lo dicho, que alegue; porque en política, no todo es opinable.